28 de septiembre de 2013 / 04:17 p.m.

En medio de abucheos fue como salió Correcaminos de la cancha del Marte R. Gómez, esto después de empatar sin goles ante Lobos BUAP, quien se llevó un punto de su visita a la capital de Tamaulipas.

El cotejo correspondiente a la Jornada 10 dentro del Apertura 2013 dentro de la Liga de Ascenso, donde si bien los tamaulipecos tuvieron una mayor posesión del esférico a lo largo del partido, los Licántropos supieron neutralizar la propuesta rival, sin poder marcar la diferencia que iban buscando.

Llegado el minuto 13 de acción, Lobos estuvo muy cerca de horadar el marco contrario, cuando el panameño, Alberto Quintero, se animó y detonó metralla, pero para su mala fortuna el cañonazo se fue por un costado del arco rival, dejando así también una muestra de lo que los universitarios poblanos llevaban consigo.

No obstante, la respuesta de los emplumados fue prácticamente inmediata, pues al 14, Alfonso Támez sacó rifl azo que exigió el desvío del cancerbero poblano, José Francisco Canales, que respondió a la confi anza que el estratega en turno decidió brindarle para ocupar un sitio en el once inicial.

Llegado el 25 en el reloj, la polémica hizo acto de presencia en el terreno de acción, luego de que un cobro en tiro libre a favor de la BUAP, fue bien ejecutado por el experimentado, Cuauhtémoc Blanco, que tras mandarla al fondo de las redes, se vio frenado en su festejo, ya que el silbante central, Fernando Hernández, marcó posición adelantada de Luis Nieves, lo que generó reclamos airados de los Lobos.

Ello no minó en el ánimo de los angelopolitanos, que sobre la recta fi nal de la primera mitad, tuvieron una más, siendo Cuauhtémoc el que sirvió centro al área a Nieves, que pese a conectarla con la testa, no le dio la dirección indicada para decretar el 0 por 0 que a la postre sería definitivo.

Y es que si bien en el complemento los protagonistas del encuentro intentaron cambiar la ruta de la historia, ello no fue posible, extendiendo el pacto hasta la conclusión del compromiso, que aun con el agregado del árbitro, el luminoso no se movió y decretó el par de roscas para cerrar la noche.

Redacción