13 de agosto de 2013 / 04:27 p.m.

Dos argentinos de renombre tuvieron un encuentro en el Vaticano: el papa Francisco y Lionel Messi.

El futbolista y sus compañeros de la selección nacional argentina, junto a los de la escuadra italiana, disfrutaron el martes de una audiencia privada con el primer pontífice nacido en América Latina, en el Palacio Apostólico. Ambo equipos se enfrentarán el miércoles en un encuentro amistoso en el estadio Olímpico de Roma.

Messi calificó el encuentro con el papa como algo "inolvidable".

"El fútbol me ha llevado por todo el mundo, en los puestos más increíbles, pero la de hoy es realmente una jornada especial, inolvidable", expresó el cuatro veces Balón de Oro y capitán de la selección argentina.

"Estoy orgulloso de haber estado aquí para ver al papa, también porque es argentino. No he hablado con él porque habían muchas personas, pero fue un momento inolvidable", agregó.

Messi dijo que la mejor manera de responder a Francisco, quien pidió que rezaran por él, "es ofrecer el miércoles un espectáculo limpio, en la cancha y en las graderías, este es el modo de dar continuidad a una jornada como la de hoy".

Sin embargo, el astro del Barcelona no jugará el amistoso, y de hecho regresó a España para continuar con su recuperación por una sobrecarga en el aductor de la pierna izquierda, informó su club en un comunicado.

Por su parte, el pontífice argentino indicó que "será un poco difícil para mí apoyar a uno u otro equipo, pero por suerte es un amistoso y que sea verdaderamente así. Se los recomiendo".

Francisco dijo a los jugadores que recuerden que son un modelo tanto dentro como fuera del campo "para bien o para mal". Pidió que recen por él "en el terreno de juego que Dios me puso".

"Queridos jugadores, quisiera recordarles que, con su modo de comportarse, tanto en la campo como en la vida, son un referente", agregó en su discurso, que pronunció mitad en español y mitad en italiano.

"Aunque no se den cuenta, para tantas personas que les miran con admiración, son un modelo, para bien o para mal, sean por tanto conscientes de esto y den ejemplo de lealtad, respeto y altruismo", destacó. "Antes de ser campeones, son hombres, personas humanas, con sus cosas positivas y sus defectos, con su corazón, con sus ideas, aspiraciones y problemas. Y como son personaje, permanezcan siempre hombres, en el deporte y en la vida".

Francisco lamentó que el deporte se haya convertido en un gran negocio.

Al final, el papa saludó a cada uno de los jugadores y habló brevemente con ellos. Comentó, sonriendo: "En el Vaticano dicen que soy indisciplinado, se debe a esto", señaló a los jugadores argentinos, que emocionados se apresuraban para saludarlo.

La audiencia duró unos 50 minutos, y los jugadores le regalaron numerosas camisetas personalizadas y balones de fútbol, mientras que Messi le entregó una planta. Un dirigente de San Lorenzo le regaló el carnet del club que apoya, del cual continua siendo socio, pues paga las cuotas y sigue los partidos, dijo el representante del equipo argentino.

 Ap