19 de abril de 2013 / 01:36 p.m.

Monterrey • El hecho de no contar con los nuevos permisos que debería expedir el estado conforme a la Ley de Prevención y Combate al Abuso del Alcohol, la crisis económica que los embate y la negativa de los diputados y el municipio para tocar el tema de los horarios de venta de bebidas alcohólicas, ha dejado en una situación de vulnerabilidad a los dueños de antros y bares, asegura Sergio Martínez, propietario de los pocos negocios que sobreviven en el Barrio Antiguo.

Frente a su computadora portátil, en la barra del bar que opera, Sergio, mejor conocido como El Pájaro, habla de lo que él mismo describe como "su peor crisis" en 25 años de existencia de su negocio, el bar La Tumba.

Es jueves por la noche, pero las puertas del lugar están cerradas... el presupuesto ya no alcanza para pagar el personal y mantener abierto toda la semana como sucedía anteriormente, ahora sólo viernes y sábado.

El embate se los dio de entrada la inseguridad, como a la mayor parte de los antros del Barrio Antiguo, cuyo tiro de gracia fue el ataque a otro emblemático lugar en mayo del 2011: El Café Iguanas, donde murieron cuatro personas.

Después fue la nueva Ley Antialcohol, que hasta el momento continúa sin operar…

Y finalmente en este año los operativos que inició el municipio de Monterrey para obligar a los bares y antros a cerrar a las 02:00, como marca la ley, y la negativa del Congreso Local a ampliar los horarios de cierre.

Esto último, según dijo, es lo que más les ha costado, porque se mantienen luchando contra una competencia desleal desde el municipio de San Pedro, que cuenta con un pacto extra legal y extra judicial que permite a los negocios ubicados en su territorio cerrar hasta las 04:00.

"Hemos estado todos batallando, con la cuestión del horario lo que sucede es que hay una competencia desleal, porque la gente que está en San Pedro tiene una ventaja porque cierra más tarde, y eso por supuesto que afecta, muchos jóvenes se van para allá porque hay flexibilidad en el horario".

Respecto a la Ley de Combate al Consumo del Alcohol, reconoce que hasta el momento las cosas no han funcionado desde dos aspectos: el primero de ellos que el estado no termina por hacer su parte en la expedición de licencias, lo que los mantiene en el limbo jurídico.

Lo segundo es que esto se hizo cuando los negocios entraron en crisis económica por todos estos factores, y no encuentran cómo salir de ella.

"La trampa es esa, que muchos negocios, no pueden o no podemos cumplir con todos los requisitos por cuestiones económicas, pero por otro lado las autoridades están obligadas a actuar… y eso por supuesto nos pone en una cierta vulnerabilidad,

"Hace cinco años te movías a cumplir con todos los requisitos, pero esta nueva ley nos pesca en crisis a todos los negocios y estamos en ese riesgo por supuesto".

Sergio no se atreve incluso a hablar de cuándo le cuesta mantener su negocio, la inseguridad aún le quita el sueño, pero dice que la mayoría de las veces las ganancias y los pagos son exactamente iguales.

"Tienes que hacer muchas cosas, liquidar adeudos, nosotros estamos en una situación difícil donde apenas podemos sobrevivir, muchos están trabajando con número rojos, muchos hasta con números morados, pero somos gente que creemos en lo que hacemos.

"En mi caso por ejemplo, y en muchos otros casos, casi todo lo que entra de ingresos, sale también, en sueldos, hemos reducido personal como muchos otros negocios, antes trabajábamos todos los días, ahora nada más dos días

Al final, el dueño de la Tumba dijo no entender la razón de no tocar el tema de los horarios.

"El consumo de alcohol ha aumentado", dice, pues las fiestas ahora son en casa, fenómeno que causó algo todavía más ilógico: que los municipios hicieran reglamentos para sancionar de alguna forma estas reuniones, donde ahora no se puede controlar el alcohol que se consume.

REYNALDO OCHOA