30 de enero de 2012 / 03:33 p.m.

El cardenal Juan Sandoval Íñiguez se despidió ayer de los fieles del arzobispado de Guadalajara. Lo hizo en una misa realizada en el auditorio Benito Juárez con la presencia de 12 mil personas. El purpurado comenzó la celebración pidiendo disculpas si ofendió a alguien, pero después ya no hizo referencia a su despedida.

Con esta ceremonia hicieron un homenaje a Sandoval Íñiguez, quien estuvo al frente del arzobispado durante 18 años.

En el altar estuvo la imagen de la Virgen de Zapopan, patrona de la Arquidiócesis, a quien se encomendó desde que era seminarista y como cardenal, dijo. También le acompañaron 60 obispos y el presbiterio y en las gradas del auditorio los miles de fieles que provenían de 500 parroquias de la zona metropolitana y de 200 organismos laicales que lo recibieron a su llegada con un aplauso y gritos de bienvenida como “lo queremos mucho, señor Cardenal”.

También asistió a la ceremonia el ex secretario de gobierno, y precandidato al gobierno de Jalisco por el PAN, Fernando Guzmán Pérez Peláez, quien fue invitado por el Cardenal.

Sacerdotes, religiosas y laicos colgaron mantas en las paredes del audi-torio para agradecer al purpurado: Pastoral Juvenil, Caballeros de Colón, Comunidades Neocatecumenales, Radio María y otros le dirigieron mensajes y le regalaron aplausos después de su sermón y a su salida.

En entrevista, Sandoval Íñiguez dijo que más que sentir nostalgia, se siente agradecido con la gente por el aprecio que le ha mostrado por lo que él hizo, “que no fue mucho”. Sandoval Íñiguez se caracterizó por hacer fuertes declaraciones acerca de temas como la política y ayer todavía se refirió acerca de las próximas elecciones: “Que voten y que pelen bien los ojos para que escojan gente honrada, si es que la hay”. A los gobernantes que están por llegar al poder ya no quiso dirigirles un mensaje: “No, para que les digo nada. Ni caso hacen”.

La última celebración que presidirá como arzobispo de Guadalajara se-rá la del próximo 7 de febrero, cuando tome posesión el nuevo arzobispo, José Francisco Robles Ortega, a quien dará la bienvenida en la Catedral de Guadalajara y posteriormente en una misa ante 23 mil personas, detalló el obispo auxiliar, José Trinidad González.

Al terminar la celebración religiosa, hubo una verbena para los miles de asistentes a la misa de despedida en la que repartieron tacos, lonches, tostadas, tortas ahogadas, agua, jugos y refrescos; ahí se vio a algunas personas repartiendo propaganda a favor del precandidato panista al gobierno, Fernando Guzmán.

Montserrat Mauleón Lee