25 de agosto de 2013 / 12:09 a.m.

El Villarreal consiguió su segunda remontada liguera consecutiva ante el Valladolid, tras lograrlo en la primera jornada ante el Almería (2-3), y se coloca colíder de Primera División gracias a los goles de Giovani dos Santos, de penalti, y a otro de Cani ya en la recta final.

El conjunto pucelano golpeó primero. Una rápida combinación en la frontal del área castellonense acabó con un pase interior de Bergdich que Javi Guerra finalizó en gol con tremenda tranquilidad ante la salida desesperada de Asenjo (min. 4).

El equipo local se adueñó del balón a partir de entonces, pero el Valladolid creaba sensación de peligro cada vez que enganchaba dos o tres toques en ataque.

Antes de que llegara el gol del empate se produjo una jugada polémica que el árbitro no interpretó como penalti. Corría el minuto 26 de juego cuando Mario peinó el balón tras un saque de esquina y el esférico impactó en el brazo de Peña, pero Gil Manzano no apreció voluntariedad en la acción y la dejó sin castigo.

La pena máxima que sí señaló el colegiado extremeño fue la falta dentro del área de Alcatraz a Jaume Costa que supuso la igualada. El mexicano Giovani dos Santos se encargó de materializar el penalti engañando por completo a Mariño, que regresaba a El Madrigal defendiendo la camiseta vallisoletana.

El Valladolid también protestó una acción dentro del área en la que Jaume Costa agarró ligeramente a Heinz, pero esta vez Gil Manzano no señaló el punto fatídico.

La segunda parte empezó con malas noticias para el Villarreal, ya que su jugador más destacado, el mexicano Giovani dos Santos, tuvo que ser reemplazado por Perbet debido a unas molestias musculares.

El ritmo del partido decayó en este segundo acto y tan solo se contabilizaron dos tímidas aproximaciones al área rival, una por equipo. Primero fue el visitante Rueda el que cabeceó fuera, mientras que después Aquino se escapó por banda derecha y centró para que el francés Perbet no llegara a rematar por muy poco.

El 2-1 definitivo llegó a ocho minutos del final. Perbet controló un balón largo y se lo cedió a Cani para que el centrocampista maño sorteara a varios contrarios con una carrera de 20 metros que finalizó con un derechazo a la escuadra imparable para Mariño.

EFE