31 de enero de 2013 / 09:09 p.m.

 La secta religiosa “Los Defensores de Cristo”, fue desarticulada en Nuevo Laredo, Tamaulipas, el viernes 25 de enero de 2013 por oficiales del instituto nacional de migración y las fuerzas federales.

Durante un fuerte operativo, se logró la detención de 24 personas, entre ellas 5 menores de edad, tres menores de cuatro año, una joven de 14 años y una niña de 11 años,  quienes fueron llevados a dependencias de Atención al Menor.

Trascendió que la  pequeña de 11 está casada con un hombre de 40 años de edad, ya que esa “religión” así lo permite.

Según denuncias de algunas víctimas, los “Defensores de Cristo” reclutaban a mujeres a las cuales obligaban a tener encuentros sexuales con Ignacio González de Arriba, un español que presumía ser la reencarnación de Cristo.

Sin embargo, ninguna autoridad local ha confirmado si entre los detenidos se encuentra Ignacio González de Arriba, líder de la secta desde hace 6 años y quien podría enfrentar cargos por asociación ilícita, ejercicio ilegal de profesión médica y otros delitos.

De entre los adultos detenidos 10 son mexicanos originarios de los estados de Coahuila y Sonora, uno de Tamaulipas, el resto de los integrantes de la secta son de Argentina, Ecuador, Venezuela, Brasil, España y Bolivia. La finca en donde se encontraban los miembros de “Los Defensores de Cristo”, se ubica en la calle Tulipán y Carretera Nacional, en el kilómetro 14 de esta frontera. La detención se logró gracias a una denuncia anónima donde se informó sobre la estancia de extranjeros en el lugar. La entrada al inmueble, se encontraba totalmente resguardada con candados, además de estar cubierta con bolsas negras. Ignacio González de Arriba, se daba a conocer como el “nuevo Jesucristo”, él convencía a la gente de ser el elegido de Dios y cobraba por beneficiar y mejorar la calidad de vida de las personas.

Mark Stevenson, redactor de Associated Press, escribe que las seguidoras eran sometidas a trabajos forzados o actividades sexuales que incluían prostitución, de acuerdo con un grupo de defensores de las víctimas, el cual, dijo, presentó una queja hace más de un año contra la secta. El caso fue tomado por personal de la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas, conocida por sus siglas como “fevintra” de la Procuraduría General de la República.

Redacción