3 de julio de 2013 / 01:50 a.m.

Chilpancingo de los Bravo • El secuestro del joven Christian Vladimir Molina Honorato y su novia Abilene Ibáñez Sánchez fue producto de una confusión y no parte de una estrategia de intimidación contra la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC), confirmó el padre de la víctima Gonzalo Molina González, al dar a conocer que las víctimas ya están en sus domicilios.

Christian Molina y su novia Abilene Ibáñez fueron interceptados la noche del sábado 29 de junio en el barrio del Santuario, ubicado muy cerca del centro de Tuxtla, por un grupo de hombres armados.

Molina Honorato es parte de la Policía Comunitaria de Acatempa y portaba un arma de fuego, misma que detonó en una ocasión para llamar la atención de una patrulla de policías preventivos que estaba aproximadamente a 50 metros del lugar en que los desconocidos le cerraron el paso.

Los uniformados no hicieron caso y los pistoleros se llevaron a Christian junto con su novia Abilene, lo que generó de inmediato la alerta de la PC de Acatempa, que se volcaron sobre las autoridades municipales al señalar que de manera sospechosa no actuaron a pesar de que se percataron de la privación de la libertad.

La jornada del domingo 30 de junio, la CRAC realizó diversas acciones de presión y pidió el refuerzo de policías comunitarios de Huamuxtitlán, Olinalá y Atlixtac, los que intentaron llegar a Tixtla pero elementos del Ejército les impidieron el paso.

Fue una confusión

Tres días después del plagio, el promotor de la CRAC en Tixtla, Gonzalo Molina, convocó a los medios de comunicación para informar que su hijo y su novia ya están en sus respectivos domicilios.

Christian presenta golpes en diferentes partes del cuerpo, pues sus captores siempre pensaron que se trataba de una persona diferente y lo torturaron para que admitiera dicha personalidad, lo que no ocurrió.

Abilene no fue golpeada, pero también fue sometida a interrogatorio para que dijera el nombre de su novio, ante lo que ella siempre respondió que se llamaba Christian Molina, que no era la persona que buscaban.

“Mi hijo está muy golpeado y no puede hablar bien, pero me ha dicho que se lo llevaron a un lugar desconocido fuera de Tixtla, que lo golpearon durante una hora con el puño, le dieron de patadas y cachazos en diferentes partes del cuerpo exigiéndole que aceptara ser otra persona, lo que no ocurrió”.

El secuestrado no pudo comprobar su verdadera identidad porque no portaba ningún documento personal entre sus ropas, todo se quedó en la camioneta que manejaba al momento de ser bajado por los agresores, que se lo llevaron sin que pudiera recuperar algún documento personal.

La liberación se registró aproximadamente a las 14:30 horas del lunes, las familias de las víctimas y la CRAC decidieron informar del hecho hasta el martes por la tarde.

Gonzalo Molina admitió que por la información que se tiene y la declaración de su hijo, lo que se percibe hasta el momento es que fue víctima de una confusión, no de un acto encaminado a reprimir a la CRAC.

De cualquier manera señaló que la comunitaria de Tixtla tomará precauciones para evitar más sucesos similares.

Respecto al gobierno municipal, al que le fueron retenidos diez elementos de seguridad, seis armas y dos camionetas, dijo que los agentes ya están libres y que los bienes materiales se van a regresar puntualmente.

ROGELIO AGUSTÍN ESTEBAN