31 de mayo de 2013 / 01:51 p.m.

México• Un año y seis días después de que su madre, María del Carmen Ríos García, le extrajera los ojos como parte de un ritual, Fernando volvió a la estabilidad de un hogar.

El hijo menor del matrimonio Alvarado-Ríos aún no conoce del mal ni de la marca que de por vida tendrá, tras sus lentes oscuros sonríe y actúa como un niño normal de 6 años.

Es inquieto y parece que la música lo atrae: su abuela paterna y una enfermera del DIF trasladan a donde el menor lo requiera un teclado, donde comienza a tocar partituras y entona algunas melodías.

Hace 371 días en la manzana 34, lote 5, de la calle Graciano Sánchez, en la colonia San Agustín Atapulco, en Nezahualcóyotl, Estado de México, integrantes de la familia Ríos “oraban” a Dios ante “la inminente llegada del fin del mundo”.

Durante la ceremonia en la que participaban, entre otros, Fernando y su madre, ella pidió a su hijo no abrir los ojos mientras rezaban, él desobedeció y María del Carmen se acercó y brutalmente arrancó los ojos de su vástago con el fin, declararía después, de “purificarlos”.

Tras la salvaje acción el padre, Noel Alvarado, que no se encontraba en el lugar, solicitó la custodia de sus menores, Fernando y Kevin, pero el gobierno le negó la petición.

El último año de los niños ha transcurrido dentro del DIF, donde han encontrado el amor y compasión del personal, mismo que fugazmente tuvieron en su primer hogar.

Este jueves fueron los invitados de honor de la esposa del presidente Enrique Peña Nieto, Angélica Rivera, así como del gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila.

Los niños permanecieron con su padre y abuela durante todo el acto, recibieron saludos de los representantes de las fundaciones Teletón y Nacional Monte de Piedad, también del secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Jorge Carlos Ramírez Marín.

Por momentos Eruviel Ávila y Jorge Salinas, invitado especial de Angélica Rivera, quisieron distraer la atención del acto con loas a la esposa del Presidente: “De todos los seres humanos que yo he conocido, Angélica Rivera es una persona que siempre brinda una sonrisa y da la mano a quien lo necesita…”, dijo el histrión.

Por su parte, el mandatario exclamó: “Quiero dedicarle un pensamiento de un filósofo a la señora Angélica Rivera de Peña: los hombres se asemejan a los dioses cuando hacen el bien a la humanidad. Y usted, señora Angélica, y todos ustedes (integrantes de las fundaciones referidas) hacen mucho bien a la humanidad entregando este techo, este suelo, estas viviendas a las personas que lo necesitan”.

Pero ante los elogios, la esposa del Presidente reencauzó el acto y destacó la presencia de los menores Alvarado-Ríos, quienes serán los beneficiarios directos de la casa número 9, de entre las 220 que fueron entregadas.

Antes de conocer sus nuevas habitaciones, los niños corrieron a despedirse de Angélica Rivera; al llegar a su nuevo hogar se dieron cuenta de la distinción que les hicieron: estaba amueblado, mientras que el resto de las casas están vacías.

Personal del gobierno federal y estatal, acompañados del presidente municipal de Cuautitlán, Agustín Casillas, y su esposa Liliana Paredes, reiteraron su compromiso por seguir apoyando a los menores.

“Es la instrucción del gobernador Ávila y del propio presidente Peña Nieto, la prueba está en el interés mostrado por la señora Rivera. Esto es una muestra de la sensibilidad que tenemos los funcionarios públicos”, dijo Casillas.

Noel Alvarado ansía volver a reconstruir su vida a lado de sus hijos, mientras ve a Kevin con su Ipad y a Fernando con su teclado, espera que Dios le dé una nueva oportunidad: “Seguiremos adelante, echándoles ganas como siempre lo hemos estado haciendo cada quien en su nivel. Mis hijos estando adentro del DIF, por el momento, y yo en casa luchando para que me los entreguen pronto”.

ISRAEL NAVARRO