20 de marzo de 2013 / 09:16 p.m.

Monterrey • Durante el debate realizado en Milenio Radio Monterrey se analizó el caso del asesinato en plena vía pública del joven Jorge Otilio Cantú, ocurrido la madrugada del 18 de abril del 2011.

En la oportunidad hubo coincidencia sobre la actuación dispar de la justicia para resolver crímenes como el que afectó a Jorge Otilio.

Uno de los temas recurrentes en la República Mexicana y Nuevo León son los cuestionamientos que hay a la actuación de la justicia cuando de esclarecer hechos delictivos se trata.

En la ocasión se sacó a colación la frase "según el sapo es la pedrada", en alusión a que la justicia actúa de diferentes formas cuando se trata de un acaudalado o personaje influyente y de otra cuando se trata de particulares o civiles ordinarios.

"Lo que pasa que las leyes se las interpreta como cada quien quiere, aunque las leyes están para que se cumplan. El problema son el Poder Judicial, son los jueces, son la Suprema Corte de Justicia. El problema son los tribunales colegiados, que cada quien interpreta la ley como ellos creen a su manera", declaró el doctor Otilio Cantú, padre del joven asesinado.

El afectado dijo que en el caso de su hijo no hay duda de quiénes fueron los asesinos, en alusión a los militares que están debidamente identificados, pero lamentó que cuando ya han pasado casi dos años desde esa madrugada luctuosa, el juicio sigue en etapa de instrucción y eso lo considera "terrible".

En el debate realizado por Azucena Uresti, además del padre de la víctima, participaron Javier Sepúlveda, director de Vinculación de Milenio Monterrey; y el editorialista Guillermo Colín.

Por su parte, Javier Sepúlveda opinó que: "yo creo que don Otilio tiene en parte la razón. La justicia en este país se aplica en función el sapo es la pedrada. Y en ese sentido don Otilio ha tenido mucha voluntad de echarse para adelante y defender con todo lo que ha tenido a su alcance el caso de su hijo y aún así no ha tenido resultados tangibles y satisfactorios para él y para la comunidad".

Advirtió que en este caso hay un gran temor de las autoridades judiciales para aplicar la justicia en casos como este, porque a lo mejor implica hacer enojar al secretario de la Defensa e incluso al propio Presidente de la República, poderes con los que nadie se puede meter.

"Pues yo creo que falta de voluntad política, yo creo que aquí falta que alguien diga haber aquí hay algo extraño con la impartición de justicia. Ahora si se trata de un civil por ejemplo de alguien que atenta contra la vida del hijo de un empresario, allí en ocho meses (el culpable) está juzgado, sentenciado y recluido en la cárcel", subrayó.

Advirtió que cuando se trata de personas comunes y corrientes y cuando de por medio están autoridades de ese rango: militares y federales, hay un miedo de los jueces para impartir justicia. Subrayó que en el caso Jorge Otilio Cantú es muy claro que los soldados cometieron un delito, son asesinos y deben ser juzgados.

A su turno, Guillermo Colín coincidió el apuntar las terribles falencias de las que adolece la justicia mexicana a la hora de tratar casos emblemáticos como el del joven Otilio Cantú o el de los dos jóvenes del Tec asesinados por fuerzas militares.

"Lo que estamos viendo es una lesión al estado de derecho donde si se fija no es solamente que no haya culpables, no haya castigos el hecho mismo de que se propicien asesinatos en la vía pública", remarcó el analista.

Refirió que las fuerzas del orden están actuando prácticamente en una especie de dictaduras.

"Hay una carta libre, un semáforo verde para disparar a mansalva y cometer asesinatos y lo peor es que lo cometen las fuerzas del orden que están más bien para evitarlos", atribuyendo ese fenómeno a la fallida guerra contra el narcotráfico por falta de estrategias adecuadas.

Por su parte, Otilio Cantú indicó: "en el caso de mi hijo no sólo lo asesinaron cobardemente sino trataron de ocultarlo. Primero inventaron que era un delincuente, luego de que hubo fuego cruzado y como nada les iba saliendo no les quedó otra que admitir los hechos".

Subrayó que sólo su persistencia y las evidencias como videos y otras pruebas acumuladas para desvirtuar la coartada de las fuerzas del orden, evitaron que su hijo haya aparecido como un vulgar delincuente.

Antecedentes? El 18 de abril de 2011, Otilio Cantú perdió la vida, por las balas de elementos militares de las Fuerzas de Apoyo a la Secretaría de Seguridad Pública.? A finales de 2011, la Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió la recomendación 73/2011.

CIRO MIRANDA RICALDI