12 de mayo de 2013 / 01:23 a.m.

Monterrey.- • Los primeros que llegaron al Estadio Universitario fueron los revendedores.

Mucho antes de que iniciara el operativo de seguridad, aparecieron por diversos rincones, siempre disfrazados de aficionados.

La mayoría vestía su camisa de los Tigres, que este sábado, en los alrededores del Estadio, era casi como un uniforme, ya que todos portaban los colores amarillo y azul.

Con precios al doble del valor nominal, los revendedores estuvieron ofreciendo su producto a quienes pasaban por el lugar.

Era fácil detectar quién buscaba boletos. Los autos circulaban a baja velocidad, principalmente cuando se acercaban a alguien que permanecía en algún lugar sin hace nada. El contacto visual se entablaba y el revendedor acudía a ofrecer sus boletos.

A veces se concretaba el acuerdo, a veces no, pues siempre había la opción de buscar otro que pidiera menos por los boletos o tuviera de alguna zona más económica.

Mientras tanto, alrededor del Estadio Universitario se fue formando una melé de puestos de todo tipo. Algunos, los más madrugadores, de accesorios para apoyar al equipo: playeras, sombreros, muñecos, banderas. Aquí, el azul y oro prevalecía, a diferencia del pasado miércoles, cuando las rayas azul y blanco eran las que dominaban.

Los últimos puestos fueron los de comida, para quienes llegaron muy temprano, con hambre porque venían del trabajo. O para la salida, para los que hicieron hambre saltando y gritando para apoyar a su equipo.

Francisco Zúñiga