22 de abril de 2014 / 09:05 p.m.

México.- El Senado de la República guardó un minuto de silencio para recordar y homenajear a los escritores Gabriel García Márquez y Emmanuel Carballo.

En la sesión ordinaria de este martes, se lamentó la muerte del Premio Nobel de Literatura 1982 y senadores de todas las bancadas destacaron la obra literaria del escritor colombiano, autor de novelas como "Cien años de soledad".

Desde la tribuna, el legislador panista Javier Corral Jurado expresó que Gabriel García Márquez creció entre la selva, el calor, los colores y olores de la guayaba, el plátano y un sinnúmero de frutas, las anécdotas de Aracataca, sus leyendas, pero sobre todo, entre las conversaciones de la abuela, que contaba sus historias para formar al nieto.

Corral Jurado comentó que ese mundo mágico fue su microcosmos de donde salieron los personajes de su obra literaria. "Un microcosmos que inundó un universo literario que el mundo conocería y llamase realismo mágico". 

Consideró que lo último que hubiera deseado Gabriel García Márquez, definido a sí mismo como un tímido e incorregible, es que el mundo literario se rindiera a sus pies; "seguramente el Gabo se hubiera vuelto a morir de vergüenza".

Para el senador perredista Zoé Robledo Aburto el escritor y periodista colombiano ya era inmortal y trascendente antes de morir y su obra fue ganando terreno a la historia y también se ganó un lugar en la memoria de sus lectores.

"Pocas vidas y pocas obras en Latinoamérica nos han dejado tanto, su obra era única, envolvente y sorprendente, pues describió la realidad con ojos sabios", abundó.

Comentó que García Márquez fue un hombre universal que decidió vivir en México y hacer de este país un lugar para escribir, inspirarse, echar raíces y para criar a sus hijos, para poner en orden y en papel el cúmulo de sus sensaciones y recuerdos conocidos e imaginados.

La senadora petista Layda Sansores San Román destacó la congruencia ideológica del escritor al "pintar su raya con el poder", permanecer a lado de los movimientos de izquierda, alzar la voz contra el imperialismo y fungir como conciliador y mediador en la pacificación de algunos países de América.

Dijo que sólo "seres excepcionales" como García Márquez declinan a formar parte del poder y defienden con dignidad y decoro su oficio. Es parte esencial de su grandeza, pues como escritor defendió su labor como el mejor del mundo, desafió los designios paternales y en tiempos difíciles encaró la pobreza.

Aseguró que su obra sobrevivirá y su ejemplo de congruencia será siempre vocero de Latinoamérica, a quien consideró una "patria grande". Murió García Márquez y estremeció el corazón del mundo y salieron a revolotear por todas partes las anécdotas de su vida y las mariposas amarillas.

En su turno, la senadora pevemista María Elena Barrera Tapia mencionó que las letras se encuentran de luto por la pérdida de dos grandes productores e integrantes del círculo literario nacional e internacional: Gabriel García Márquez y Emmanuel Carballo.

Del colombiano, la legisladora expuso que sus obras trascendieron fronteras con su característica pluma de literatura fantástica y realista a la vez, además de ser representativas de la sociedad hispanoamericana como "Cien años de soledad", "El coronel no tiene quien le escriba", "Crónica de una muerte anunciada" y "El amor en los tiempos de cólera", entre otras.

Sobre Carballo mencionó que él era quien recibía y revisaba cada capítulo terminado de "Cien años de soledad", recordó que además el escritor fue ensayista e impulsor de escritores mexicanos como Juan García Ponce, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis y Carlos Fuentes.

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