22 de abril de 2013 / 12:51 p.m.

 La sequía que afecta a Nuevo León ha pegado duro a las familias más humildes del sur del estado. Un ejemplo lo encontramos con las 18 familias que comprenden la comunidad La Sabanilla, de Aramberri.

En esta área semidesértica, los campesinos ya ni hacen el sacrifico de cultivar sus tierras, porque no recuerdan cuándo fue la última vez que llovió.

Para sobrevivir en estos duros meses han tenido que vender su único capital: el ganado, pero éste ya se acabó, y como muestra están los corrales vacíos.

Los fuertes vientos del pasado mes de marzo les complicó aún más su situación, al derribarles a la mayoría de los pobladores parte de los techos de sus viviendas.

Los hombres salen a los pueblos a vender leña, nopales, lechuguilla o buscar trabajo, para llevar algo de alimento, porque ya se cansaron de pedir apoyo a las autoridades de Aramberri, comenta doña María Cruz, de 94 años de edad y fundadora de este rancho, alejado de civilización.

"“El campo está quemado, no hay nada, está seco, ustedes que andan en eso, hay que decirles que aquí estamos muy pobres, a veces alcanzamos pa’ comer y a veces ni pa’ comer, ¿en qué trabajan?, en nada”".

 — BRÍGIDO AGUILAR