21 de septiembre de 2013 / 07:32 p.m.

El actor y director mexicano se encargará de calificar las cintas del festival cinematográfico.

Madrid • El actor, productor y director mexicano Diego Luna aseguró que está feliz de haber sido invitado como jurado al Festival Internacional de Cine de San Sebastián, porque podrá vivirlo desde otra perspectiva.

El protagonista de filmes como Rudo y cursi y Solo quiero caminar dijo, mediante un comunicado, que está encantado de poder ver y discutir las películas con gente como el cineasta estadunidense Todd Haynes, quien presidirá el jurado oficial de la 61 edición, a realizarse del 20 al 28 de septiembre.

“Estoy ilusionado de poder ver y discutir las películas con gente como Todd Haynes, a quien admiro y respeto muchísimo”, señaló Luna.

Añadió que la edición que está por estrenarse “es muy especial para mí, desde que fuimos con Y tu mamá también ha sido un escaparate muy importante para mi trabajo”, señaló.

“Con Abel tuve la fortuna de recibir un par de premios hace pocos años. Estar presente ahora como jurado me dará la oportunidad de vivirlo desde otra perspectiva”, recalcó.

Además de Todd Haynes y Diego Luna, el jurado especial del Festival Internacional de Cine de San Sebastián lo conformarán también la productora Mariela Besuievsky, la actriz y directora Valeria Bruni Tedeschi, el músico David Byrne, la actriz Paulina García y el director Cesc Gay.

Además de Luna, quien estará en la Sección oficial, Marina Stavenhagen presidirá la Sección Kutxa Nuevos Directores y Amat Escalante será jurado del Encuentro de Estudiantes.

RECONOCEN A GRANDES DIRECTORES

Al ponerse en marcha la edición 61 de este certamen, comenzó el despliegue de rostros del panorama cinematográfico internacional como Annette Bening, Oliver Stone y Terry Gilliam, entre otros.

La gala de inauguración, en el tradicional Auditorio Kursaal, tuvo como maestros de ceremonias a los actores Cayetana Guillén Cuervo y Unax Ugalde.

Annette Bening presentó la película The Face of Love (La mirada del amor), título que inauguró la sección Perlas.

Michelle Yeoh fue la invitada de honor de la sección Culinary Zinema como protagonista de Final Recipe, la película que inaugurará la sección.

A su vez, Oliver Stone trajo su nueva serie documental The Untold History of the United States y presentó Alexander: The Ultimate Cut, el montaje definitivo de su filme.

Terry Gilliam regresó al Festival con su última película, The Zero Theorem, que será proyectada en la Sección Perlas.

 

ABRE LA JAULA DE ORO LA COMPETENCIA LATINA

Diego Quemada-Díez conoció hace 10 años, en un viaje a México, a un taxista de Sinaloa, y se quedó a vivir en su casa, situada en las vías del tren, desde la que a diario veía pasar estos transportes llenos de inmigrantes rumbo a EU.

Fue así como empezó a recopilar testimonios que le sirvieron para rodar su primer largometraje, La jaula de oro, que abrió ayer la sección Horizontes Latinos, del Festival de Cine de San Sebastián.

La película, que cuenta el arduo viaje de tres jóvenes humildes de Guatemala rumbo a Estados Unidos en busca de una vida mejor, dejó buen sabor de boca en Cannes, donde su joven e inexperto reparto se llevó el Premio de Interpretación en la sección Una Cierta Mirada y desde entonces no ha dejado de viajar por festivales del mundo.

A medio camino entre la ficción y el documental, su director se confiesa heredero de Ken Loach, con quien trabajó como asistente de cámara en Tierra y libertad, según contó en una entrevista.

“Me influyó mucho su método, el trabajo en continuidad con no actores, el compromiso político, que los protagonistas no conozcan la historia con mucha antelación, se la vas dando día a día”, explica.

Después de vivir un tiempo en Barcelona y Madrid, Quemada-Díez viajó a Estados Unidos a rodar con Isabel Coixet Cosas que nunca te dije, y ya que se quedó, empezó a estudiar y a hacer cortos, y llegó a trabajar como operador con otros directores como Spike Lee o Alejandro González Iñárritu antes de embarcarse en su primer proyecto personal.

“La cultura anglosajona me resultaba vacía”, asegura al explicar su viaje inverso al de los protagonistas de su película.

Escuchando esos testimonios, Quemada-Díez fue tomando conciencia del problema de la inmigración.

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