24 de mayo de 2013 / 04:24 p.m.

La mejor raqueta femenina del mundo, la estadounidense Serena Williams, llega a París intratable, con una racha de 24 partidos ganados y los títulos en tierra batida de Madrid y Roma bajo el brazo, el trampolín perfecto para intentar el asalto al que sería su segundo Roland Garros y su 16º Grand Slam.

"Creo que estoy en el momento de calma que siempre he buscado", declaró la jugadora tras el sorteo, que ha deparado una hipotética semifinal contra la italiana Sara Errani (5) y una posible final contra la rusa Maria Sharapova (2).

La menor de las Williams sufre sobre la arcilla, pero este año llega a la capital francesa con una secuencia de victorias casi insuperable: 97 por ciento de partidos ganados desde la última edición del Grand Slam de París, es decir, 3 derrotas y 67 victorias.

Además atesora diez de los últimos trece torneos que ha disputado, con cinco títulos esta temporada. Sus abrumadores números la han convertido en la décima jugadora de la historia que conquista 50 títulos WTA, con lo que es la tenista en activo con mejor palmarés, aunque aún esté lejos de los 167 de Martina Navratilova.

Eliminada el año pasado en primera ronda contra la francesa Virginie Razzano, primera vez que caía tan pronto en un Grand Slam, la diestra de Michigan está ahora en un momento de forma magnífico.

"Antes, la prioridad era ganar. Ganar todo el tiempo. Ahora me lo paso mucho mejor. Me divierto cada momento sobre la pista y creo que eso es lo que marca la diferencia", explicó la tenista, que atesora quince torneos de Grand Slam, solo superada por Navratilova y por la sueca Chris Evert, ambas con 18.

Serena Williams llega a París tras doblegar en sus dos últimas finales a sus inmediatas perseguidoras en el ránking: a Sharapova en Madrid y a la bielorrusa Victoria Azarenka (3) en Roma.

Aunque el estado de forma de la estadounidense, de 31 años, parece convertir la arcilla de París en su particular alfombra roja, no es menos cierto que lleva once años sin levantar en París la copa Suzanne Lenglen.

"He ganado todos los Grand Slam, puede que sólo una vez, pero no siento presión. En el pasado quizá, pero ahora no", declaró la pequeña de las Williams tras la final de Roma.

Y dejó un aviso para navegantes: "Me siento en forma y con suerte seguiré así", zanjó tras levantar en Roma el octavo título de su carrera en tierra batida.

La primera en tomar nota es Sharapova, vigente campeona tras derrotar en la final de 2012 a Errani. La rusa llega a París con dos títulos (Indian Wells y Stuttgart) y dos finales (Miami y Madrid).

La siberiana, que lleva a París con 30 victorias en sus últimos 34 encuentros, también sabe lo que es ganar los cuatro "grandes", lo que las convierte en las dos únicas jugadoras en activo en lucir un palmarés tan brillante.

La tercera en galones para hacerse con la victoria en París es Azarenka, tercera del ránking WTA que luchará por sumar su primer Roland Garros. Si bien no tiene ningún trofeo en tierra batida en 2013, se llevó el primer Grand Slam de la temporada al derrotar en Australia a la china Na Li.

La de Wuhan, sexta mejor jugadora del mundo, solo tiene un título de Grand Slam, el que levantó en París en 2011, convirtiéndose en la primera jugadora asiática de la historia en llevarse un "grande".

Otra que intentará colgar en la estantería su primer Grand Slam será la italiana Sara Errani, finalista el año pasado, así como la polaca Agnieszka Radwanska, una raqueta en ascenso que no llega en plena forma a París.

Tampoco conviene olvidarse de la italiana Francesca Schiavone, vencedora en 2010, la checa Petra Kvitova (7), la alemana Angelique Kerber (8), la australiana Samantha Stosur (9), la danesa Caroline Wozniacki (10) o de la serbia Ana Ivanovic, que conquistó Roland Garros en 2008, aunque ahora solo ocupe el puesto 14º del ránking.

El próximo sábado 8 de junio, la arcilla de la pista Philippe Chatrier coronará a la jugadora que seguirá la senda de la francesa Suzanne Lenglen, que en 1925 se convirtió en la primera mujer en tocar el cielo del tenis en París. Si la vencedora es Williams, estará un poco más cerca de grabar su nombre en las enciclopedias.

"No he tenido nunca la intención de entrar en los libros de historia, pero a medida que pasan los años, me digo que tengo una posibilidad de hacerlo. Sería algo fantástico", apuntó la estadounidense.

Agencias