22 de junio de 2013 / 01:38 a.m.

Titus Young está acusado de meterse a una casa ajena. Adam "Pacman" Jones enfrenta un cargo por agredir a una mujer en un club nocturno. Y Chad Johnson malogró un acuerdo que le hubiera evitado la prisión, al considerar que era apropiado darle una nalgada a su abogado, en plena corte, para felicitarlo por su buen trabajo.

Y recién el miércoles, Aarón Hernández, de los Patriots de Nueva Inglaterra y de antemano vinculado con una víctima de asesinato en Massachusetts, fue demandado en el sur de Florida por un hombre que asegura que el tight end le disparó en el rostro luego de una discusión en un club nocturno.

¿Qué pasa por la mente de algunos jugadores de la NFL? La propia liga trata de averiguarlo desde hace algún tiempo.

Cuando la NFL decidió acercarse por vez primera a Young, el receptor no golpeaba todavía a compañero alguno, no había alineado de manera indebida en un partido ni había sido arrestado tres veces en menos de una semana.

Todo eso ocurrió después.

La NFL afirmó que trató de ayudar a Young hace 18 meses, justo en el momento en que tenía una buena temporada de novato con Detroit. Incluso en aquel entonces, había dado algunas señales de tener ese carácter problemático que tanto preocupa a los equipos. Venía de Boise State, donde se perdió buena parte de la temporada de 2008 por motivos disciplinarios.

Troy Vincent, ex jugador y actual vicepresidente de la NFL, dijo que Young rechazó varias ofertas de ayuda después de que alguien cercano a él estableció comunicación con la liga, mucho antes de que fuera detenido el mes pasado. La policía señala que Young fue el intruso que provocó que el dueño de una casa en California llamara al teléfono de emergencias y comenzara a cargar un fusil.

Hace un par de semanas, Young garantizó su fianza y fue liberado de una prisión en el condado de Orange, en la que permaneció por un presunto intento de invadir la casa en San Clemente.

En el condado, Young enfrenta cuatro cargos graves y siete menores, derivados de la presunta irrupción del 11 de mayo, la cual derivó en un altercado con dos agentes policiales.

Los fiscales del condado de Riverside han acusado al ex jugador de 23 años de allanamiento de propiedad privada. Fue arrestado ahí el 5 de mayo por acusaciones de conducir ebrio, y se le detuvo otra vez, ese mismo día, cuando supuestamente trató de llevarse su automóvil de un aparcamiento al que había sido remitido.

La madre de su hijo solicitó además una orden de alejamiento, al decir que Young había amenazado con atacarla.

Y todo ello ocurrió meses después de que el linebacker de Kansas City, Jovan Belcher, mató a tiros a su novia y luego se quitó la vida en el aparcamiento del equipo.

La NFL considera que estas situaciones ponen de manifiesto por qué debe ayudar a los jugadores con desórdenes mentales, aunque no siempre es posible hacerlo sin la cooperación de los propios deportistas.

"Nos percatamos de que parecería casi imposible impedir que estos casos ocurran otra vez, pero nuestra misión es inspirar el tipo de actitud y proporcionar la clase de ayuda que nos permitan reducir estos incidentes y/o prevenirlos", escribió Vincent en un correo electrónico a The Associated Press. "Tenemos implementado un sistema. Pero simplemente, como ha ocurrido en los casos de Jovan Belcher y de Titus Young, hace falta también una responsabilidad compartida, una disposición del individuio y de nuestras comunidades para sostener conversaciones sobre la salud mental".

La liga anunció una iniciativa de gran envergadura en la materia hace menos de un año. Jugadores actuales y retirados pueden recibir ayuda mediante una línea telefónica, y cualquier persona relacionada con ellos puede hacer lo propio.

Varias personas se mostraron preocupadas por Young.

F.C. Robinson, su entrenador en Los Ángeles, recuerda haber visto a su ex pupilo en la Navidad anterior. En aquel entonces, la esposa de Robinson le hizo notar a Young que llevaba la gorra al revés y que se le estaban cayendo los pantalones. Además, el jugador alardeó al señalar que era mejor que su compañero en Detroit, Calvin Johnson.

La conducta de Young se tornó alarmante un par de meses después. Robinson dijo que su hija tuvo que sujetarlo para que no se aventurara a caminar en una calle transitada frente a la casa de la familia. El entrenador dijo que Young no sabía siquiera que los Rams de San Luis lo habían dado de baja 11 días después de que los Lions hicieron lo propio por su conducta errática.

"No debió haber estado en las calles", dijo Robinson. "El día que se marchó de mi casa yo tenía miedo. Era un cañón que podía dispararse en cualquier momento".

Y en las últimas dos semanas, otros jugadores de la NFL se metieron en problemas legales.

"Pacman" Jones, el "cornerback de los Bengals, se declaró inocente el martes, un día después de que presuntamente agredió a una mujer en un club nocturno.

Por su parte, Johnson había llegado ya a un acuerdo con la parte acusadora para realizar trabajo comunitario y someterse a terapia, a fin de dejar atrás una acusación de violar los términos de su libertad condicional.

Aquella libertad condicional se le dictó al ex jugador a raíz de que no se declaró culpable ni inocente en un caso en que se le acusaba de agredir a su entonces esposa, la estrella de televisión Evelyn Lozada.

La jueza Kathleen McHugh, elegida en agosto por primera vez, parecía dispuesta a aprobar el arreglo hasta que Johnson le dio la nalgada a Swickle, lo que provocó risas entre los asistentes al tribunal. La jueza, disgustada, dijo que no aceptaría el acuerdo, y envió a prisión a Johnson, seis veces electo para el Pro Bowl. Esta semana fue liberado tras disculparse.

Johnson recuperó este año su nombre original, luego de cambiárselo a Chad Ochocinco. Cuando hizo ese primer cambio dijo que quería llevar como apellido el número que usaba como jugador, y que deseaba ponerlo en español por el aprecio que sentía hacia la comunidad mexicana en Estados Unidos.