15 de septiembre de 2013 / 09:18 p.m.

La pregunta fue directo al grano: después de humillar al que se suponía que fuese un contrincante de cuidado, y barrer con la competencia en todas las divisiones en las que peleó, ¿qué oponente respetable hay en el horizonte para Floyd Mayweather Jr.?

El estadounidense contempló la interrogante por varios segundos y, por primera vez en una noche triunfal, se quedó sin palabras. Miró a su izquierda en la tarima, donde estaba sentado un cabizbajo Saúl "Canelo" Alvarez, todavía asimilando la paliza que acababa de recibir a manos de Mayweather para sufrir la primera derrota de su carrera.

"Canelo es un gran campeón, es el futuro del boxeo...", atinó finalmente a responder Mayweather, luego de un silencio que pareció eterno, repitiendo los elogios, quizás demasiado dadivosos, que repartió a su oponente mexicano tras derrotarlo por decisión el sábado y apoderarse de los cetros de la división súper welter. Un disco rayado, hablando más como promotor que como boxeador. Y ni una sola palabra sobre su próximo rival.

Esa es la encrucijada en la que se encuentra Mayweather (45-0), el rey indiscutido libra por libra, la máxima estrella de su deporte, el atleta mejor pagado del planeta, y, por qué no, un nombre obligado en la discusión sobre el mejor boxeador en la historia.

Con 36 años, una condición física impecable y poco castigo en casi dos décadas sobre el cuadrilátero gracias a su defensa y reflejos, Mayweather encara la paradoja de ser demasiado superior al pelotón para el bien de sus propios intereses comerciales. Muhammad Alí tuvo a Joe Frazier. Sugar Ray Leonard, Marvin Hagler, Tommy Hearns y Roberto Durán compartieron una época dorada en los 70 y 80. Mayweather sólo tiene al espejo.

"No importa a quién le pongas de frente. Se trata de un boxeador único en esta generación, y quizás en la historia", apuntó Richard Schaefer, director de la empresa Golden Boy Promotions que co-promocionó la cartelera junto con Mayweather Promotions. Un hombre inclinado a la hipérbole que, en esta ocasión, no exageró ni una pizca.

"Podrías poner a los Klitschko frente a él, y probablemente les ganaría", agregó, bromeando con la posibilidad de enfrentar a los hermanos Wladimir y Vitali, los gigantes ucranianos que reinan en la división de los pesos completos.

Aunque, tomando en cuenta las alternativas, no suena tan descabellado.

Hay que recordar que se trata de un púgil cuyo apodo es "Money" (Dinero). Este es un hombre obsesionado con la riqueza, que ante Alvarez cumplió con la segunda pelea de un contrato por seis con Showtime y CBS que le pagará más de 200 millones de dólares, cifras sin precedentes en el boxeo y, en realidad, en cualquier deporte.

Mayweather depositó al menos 41,5 millones en su cuenta de banco por darle una lección al "Canelo", una cantidad que aumentará considerablemente cuando se saquen las cuentas finales de las compras del sistema pague por ver, que se espera que atenten contra el récord de 2,4 millones de ventas para el combate de —quien más— Mayweather contra Oscar de la Hoya en 2007.

Alvarez, un ídolo en México y apadrinado por la empresa Televisa, tuvo mucho que ver con la publicidad que recibió la pelea, titulada "The One". Apuesto, de carácter afable y hasta el sábado invicto en 43 combates, el pelirrojo aportó una buena cuota de fanáticos para llenar a capacidad la Arena del MGM Grand, donde se recaudaron más de 20 millones de dólares en taquilla, y para vender entre la comunidad hispana en Estados Unidos una cartelera que costaba 74,95 dólares en alta definición, el precio más caro en la historia para un pague por ver.

Muchos sintonizaron para ver si Mayweather perdía por primera vez en su carrera, pero en cambio vieron al Michael Jordan del boxeo ofrecer un recital de lujo frente a un rival que no estaba listo para semejante huracán.

Entonces, volvemos a la pregunta original: ¿qué es lo próximo para Mayweather?

"Sólo me quedan 24 meses (en el boxeo)", adelantó el oriundo de Grands Rapids, Michigan, e hijo adoptivo de Las Vegas, haciendo referencia al tiempo en el que espera cumplir con el contrato con Showtime. "Ahora mismo, no sé qué me depara el futuro. Sólo quiero tomarme unas vacaciones y descansar".

Mayweather peleará el fin de semana más cercano al 5 de mayo de 2014 —"Cinco de Mayweather", como le llama— para continuar con su tradición de combatir en las dos fechas más emblemáticas para la comunidad mexicana en Estados Unidos, 5 de mayo (Batalla de Puebla) y 15 de septiembre (Día de la Independencia de México).

Lo que no se conoce es el oponente. Las alternativas son limitadas, y es que Mayweather se encargó de acabar con Alvarez, Robert Guerrero, Miguel Cotto, Víctor Ortiz, Shane Mosley, Ricky Hatton, De la Hoya y todo el que se le plantó en frente.

Danny García es una posibilidad. El oriundo de Filadelfia, e hijo de puertorriqueños, brilló en el combate semiestelar del sábado al superar por decisión unánime al noqueador argentino Lucas Matthysse. García, de 25 años, conservó su invicto en 27 compromisos, pega y se mueve bien, es carismático y su padre y entrenador, Angel, es uno de esos personajes locuaces que hacen del boxeo todo un circo.

García es campeón del peso junior welter (140 libras), y tendría que subir al menos al peso welter (147) para enfrentar a Mayweather.

"Yo sólo soy un boxeador, peleo con el que me pongan de frente", comentó García, sin sonar muy entusiasmado, sobre la posibilidad de chocar con Mayweather. "Esa sería una guerra santa, entre dos boxeadores benditos", agregó su padre Angel.

Adrien Broner, campeón invicto del peso welter, es otra alternativa, aunque el estadounidense tiene que superar primero su compromiso en diciembre contra el argentino Marcos Maidana. También podría ser Cotto, el boricua que cayó ante Mayweather en mayo de 2012 y que dio una gran batalla, al menos durante los primeros asaltos.

Y, por supuesto, siempre está latente el duelo que todos querían ver hace un par de años, pero que nunca se concretó, frente a Manny Pacquiao.

Las acciones del filipino, hasta hace poco retaba a Mayweather por el título de mejor libra por libra, están devaluadas luego de perder sus dos últimos choques, uno por un devastador nocaut ante Juan Manuel Márquez y el otro en una polémica decisión contra Timothy Bradley.

Pacquiao pelea en noviembre contra Brandon Ríos en Macau y, de salir airoso, abriría la puerta al combate que no se concretó, entre otras cosas, porque el filipino no aceptó las condiciones de Mayweather sobre los controles antidopaje.

"Repito, sólo quiero ir a casa, descansar y tomarme unas vacaciones", insistió Mayweather cuando le mencionaron la posibilidad de chocar con Pacquiao.

Unas vacaciones bien merecidas, Money, en las que puedas buscar el próximo oponente.

AP