19 de agosto de 2013 / 02:09 p.m.

El corredor no parece entusiasmarse con batir sus propios récords mundiales y descartó la posibilidad de probar suerte con el salto largo.

 

Quizás se encontró algo vulnerable en Usain Bolt: no sabe mucho de bailes cosacos. Pero dénle algo de tiempo y seguramente se convertirá en un experto.

Como ha hecho costumbre en el atletismo, el jamaiquino acaparó todas las miradas a un Mundial de atletismo en Rusia marcado por nuevos escándalos de dopaje, ausencias por lesiones, un ambiente frío durante la mayor parte de su programación y la polémica por la aprobación de una ley anti-gay en el país anfitrión.

Pero un Bolt que no estaba en su condición física óptima asumió a cabalidad su responsabilidad como el hombre afiche del deporte y cumplió con lo que se propuso en la cita disputada en el estadio Luzhniki. Llegó y se colgó las medallas de oro en los 100, 200 y el relevo 4x100 para convertirse en el atleta varón más laureado de los mundiales, dejando atrás a Carl Lewis.

Del "Hijo del Viento" al "Rayo", Bolt ahora acumula ocho preseas de oro y dos de plata, contra los ocho oros, una de plata y un bronce de Lewis.

¿Que sigue para Bolt? Y no estamos hablando sobre las futuras rutinas de baile que pueda ensayar el velocista de 26 años, quien tras la victoria del relevo corto intentó algunos pasos de baile cosaco.

Lo más previsible que se tome con cautela la próxima temporada, con el claro fin de evitar lesiones y así preparar el asalto al próximo Mundial de 2015 —a disputarse en Beijing— y finalmente los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016.

No parece entusiasmarse con batir sus propios récords mundiales y descartó la posibilidad de probar suerte con el salto largo.

"El margen (para batir récords mundiales) es cada vez más cerrado. En la próxima temporada intentaré hacer todo lo posible de cuidarme de las lesiones", afirmó. "Mi gran objetivo es revalidar mis títulos en las próximas olimpiadas, algo que nadie ha conseguido. Y para eso tengo que estar totalmente concentrado. No puedo tomar riesgos y lesionarme con el salto largo. Ya se decidió que no lo haré".

Si Bolt logra mantenerse sano, sólo una verdadera catástrofe o demasiada mala suerte le impediría agigantar su leyenda. Esencialmente, Bolt compite contra sí mismo.

Los positivos por dopaje borraron del mapa Tyson Gay y Asafa Powell. Una lesión marginó a Yohan Blake, quien se coronó campeón del mundo en los 100 metros hace dos años luego que Bolt fue descalificado por una salida en falso. Blake, su compatriota y compañero de entrenamientos, es tal vez el único rival que le pueda exigir.

Así las cosas, se plantea que Bolt correrá en menos justas, se olvidará de los récords y esperará las grandes citas.

Precisamente eso lo que el atletismo espera del caribeño: "Es saber afrontar ese momento cuando un estadio lleno de gente está ya sea a tu favor o que espera verte fracasar y eres capaz de responder", dijo Justin Gatlin, el estadounidense que le ganó en Roma este año y luego quedó segundo en Moscú. "Se trata de responder a las circunstancias. Entiende que lo que eso significa".

Algunos dirán que este Mundial quedó debiendo debido a que no cayeron plusmarcas, subrayándose la realidad que Bolt y David Rudisha, en los 800, han sido los últimos que han logrado hacerlo en las magnas competencias. Era demasiado esperar semejantes gestas al considerar que los atletas venían de un año olímpico.

Pero varios de los récords sagrados que se fijaron hace más de dos décadas en los cuatro saltos —en manos de Javier Sotomayor (altura), Mike Powell (longitud), Jonathan Edwards (triple) y Sergei Bubka (pértiga)— podrían caer.

Bohdan Bondarenko, un ucraniano de 23 años, coqueteó la marca de 2,45 metros que el cubano Sotomayor fijó en Salamanca, España, en 2003. Bondarenko saltó sobre los 2,41 metros por segunda vez en la temporada para romper el récord de los mundiales que estaba en manos de Sotomayor y acto seguido buscó pasar por encima de los 2,46. Casi lo consiguió en el segundo intento, pero derribó la barra al apenas rozarla con su espalda y en el tercero su mano hizo caer la barra.

Y en el cierre del Mundial el francés Teddy Tamgho, quien es entrenado por el cubano y cuatro veces campeón mundial Iván Pedroso, obtuvo el tercer mejor salto triple de la historia, de 18,04 metros, con lo que los que 18,29 del británico Edwards están en la mira.

"No es imposible", dijo el cubano Pedro Pablo Pichardo, quien tiene 20 años y quedó segundo detrás de Tamgho con 17,68. "Si podemos mirar algunos detalles puede estar por ahí".

AP