29 de noviembre de 2013 / 07:08 p.m.

Monterrey.- Las balas, que durante tres años asolaron a la ciudadanía de la región Norte de México, se convirtieron en un remanso de paz para una población que constantemente vivía en la mira… nos referimos a los venados, que han tenido una notoria sobrepoblación ante la falta de cazadores.

Pero las buenas noticias acabaron ya para los venados. El 22 de noviembre ha comenzado la temporada de caza y según los pronósticos de la oficina de Parques y Vida Silvestre, los tiradores parecen haber recuperado la confianza y ya están volviendo a los ranchos cinegéticos mexicanos.

Y basta echar un ligero vistazo a ojo de pájaro sobre los ranchos cinegéticos del Norte de Nuevo León, hasta no hace mucho, paraíso de aquellos que estaban en busca de venados cola blanca o tejanos, pero que se alejaron por la inseguridad que invadió a la región.  

Hoy, existe una evidente sobrepoblación, al grado que se ven manadas de nutridos ejemplares con cornamenta de campeonato que deambulan por las llanuras plenas de alimento por las generosas temporadas de lluvias, lo que ha ayudado que se disparen… o mejor dicho, se incrementen estos ejemplares.

Un venado macho puede pesar de 30 a 60 kilos y son ágiles cuando se sienten en peligro al grado de correr a gran velocidad, cambiar repentinamente de rumbo o saltar obstáculos como éste que hizo gala de destreza al librar una alta cerca que se supone está diseñada para evitar que escapen.

Unos 2 mil ranchos especializados en la caza deportiva existen tan sólo en Nuevo León, de acuerdo al biólogo Felipe Rodríguez, coordinador de ventanilla de Parques y Vida Silvestre del Estado, entidad que expide los cintillos para poder capturar diversas especies, como venados, jabalíes, pumas, coyotes, patos, palomas, guajolotes o gansos.

El turismo cinegético parece recobrar el lustre que distinguió a Nuevo León durante muchos años… signos de nuevos.

Joel Sampayo Climaco