21 de enero de 2013 / 03:10 p.m.

Monterrey.- La guerra sólo ha terminado en el discurso oficial, y el periodo de postguerra que se percibe en algunos estados producto de la transición debe ser aprovechado para sacar adelante pendientes importantes de los últimos años, como la búsqueda de los desaparecidos.

Así lo señala Alejandro Vélez Salas, de Nuestra Aparente Rendición y del proyecto Gobernanza Forense Ciudadana, cuyo objetivo es crear un banco de datos genéticos a partir de los ciudadanos, que permita buscar a las personas que fueron sustraídas de su entorno en esta guerra de drogas.

¿Por qué ejercer acciones que debería realizar la autoridad?

Tenemos que construir lo que el Estado está haciendo de manera deficiente o no lo está sabiendo hacer, en algunos casos porque se encuentra sobrepasado por la situación y es labor que como en el 85 en el Distrito Federal, después del temblor, cuando se paralizo el Estado ante la tremenda destrucción, pues la sociedad civil debe tomar en sus manos la reconstrucción del tejido social, y parte de ello es darle a las personas las herramientas para terminar con el duelo.

¿Cómo hacer un duelo cuando no hay una tumba?

Es justamente por ello la gravedad de la situación, el crimen más terrible es el de los desparecidos porque hay una tremenda ignorancia de no saber qué pasó con el familiar, con el amigo, no se puede cerrar el duelo.

Aquí se está con el goteo constante de saber si volverá o no, si se le hallará muerto o vivo, y hay una total tensión diaria, agotadora, y es en este contexto que es necesario darle las herramientas para que identifiquen a sus desaparecidos.

¿Hay un referente nacional o internacional del proyecto?

Una iniciativa meramente ciudadana no existe, las historias de éxito que tenemos se han instalado desde arriba, está el caso de Colombia, con el Pacto Colombia; así como la situación en Bosnia, que después de la carnicería que hubo en la guerra de los Balcanes, desde arriba con capital de la OTAN, con la Comisión Internacional de las personas Desaparecidas, con sede en Sarajevo.

Esta comisión tiene unos protocolos de búsqueda donde ni la etnia ni la religión de la raza cuentan para hacer una identificación.

¿Por medio del ADN?

Sí, pero no sólo por ese medio, mucha gente cree que es una cuestión rápida y casi mágica donde das una muestra y obtienes un resultado, pero es más que eso.

En Bosnia hubo 35 mil desaparecidos, según la ONU, y para ello se requirieron más de 90 mil muestras sangre, porque es más fácil identificarlos mientras más marcadores tengas.

¿Qué habría que hacer para que se aplique un plan así en Nuevo León?

Estando en Bosnia yo les platiqué de la situación de México y me contaron que es el Estado quien tiene que hacer una solicitud de ayuda (...) pero es el Estado quien tiene que reconocer primer un problema con la identificación, y en el caso del Estado mexicano eso no lo ha sabido reconocer, no sé si a nivel estatal algunos estados estén dispuestos y es por eso que nosotros fuimos y pedimos asesoramiento.

¿Podría entonces implementarse a través de los ciudadanos sin necesidad de la venia de la autoridad?

Estamos en investigación de campo para ver los diferentes tonos en el tema de identificación, esto es muy diferente de estado a estado, en Guadalajara supuestamente a un cadáver no identificado se le toma una muestra de ADN y se crema.

En su caso, Tamaulipas no tiene más, en Chihuahua hay mas estructura por el protocolo Alba de búsqueda de desaparecidas niñas y mujeres.

DANIELA MENDOZA LUNA