23 de mayo de 2013 / 10:53 p.m.

Villahermosa • En la comunidad de Lomitas, Nacajuca, lo que para los vecinos fue un escándalo en 2012 era una novedad que los habitantes tenían que contar casi en susurros a las decenas de periodistas que ayer fueron a conocer la casa donde se encontraron los 88 millones de pesos.

"De la noche a la mañana, en un año levantaron el edificio y hace cuatro meses terminando diciembre, pusieron la refaccionaria", aseguró uno de los vecinos a los periodistas que tomaban datos e imágenes del lugar. "Es que no nos queremos meter en problemas", dijo uno de ellos para negar su nombre, mientras ofrecía pozol a los reporteros.

La propiedad en realidad fue una sola hasta el 2012, de "los Cupil", como le dice la comunidad, por el dueño del lugar, Abraham Cupil López. En aquel entonces, la familia dividió el terreno que se ubica en la calle Mario Trujillo García, dejando una casa y una tienda de abarrotes en el costado derecho, e inició la construcción en el lado izquierdo.

Abajo, la recién inaugurada refaccionaria Jomali, en un local con cortina metálica y de color blanco. Arriba, unas oficinas con cristales y mosaicos.

Y afuera una camioneta "estaquitas" que no alcanzaron a mover los Cupil el día que a las cuatro de la mañana les cayó la Policía Ministerial. Ahora reparten agua de manera improvisada, pues esa ha sido su actividad de los últimos años.

Esto es motivo suficiente para que algunos lo defiendan y otros se pregunten de dónde salió el dinero para el edificio, que abarca unos 50 metros de fondo, por 10 de ancho.

"Ellos venden agua de porrón y tienen esa tiendita de abarrotes para sobrevivir", dijo Asunción, un vecino que les entrega la correspondencia. "Yo nada más entrego mi carta como quien dice y no veo", agregó.

Pero otros vecinos sostienen que hasta antes del sexenio de Andrés Granier había allí casas de guano y terrenos baldíos, que poco a poco se fueron levantando hasta la acelerada construcción de la refaccionaria y las oficinas.

Todo hubiera quedado en una suspicacia de la comunidad, si no es por la presunta detención el lunes de una de las hijas de la familia, Marlis Cupil, secretaria particular de José Saiz Pineda, el ex tesorero de Granier.

A través de publirrelacionistas, funcionarios granieristas han corrido la versión que fue "secuestrada". Este jueves, en la casa de al lado no había gente y en la tienda un encargado se negó a contestar.

Al respecto no se le ha podido preguntar al procurador, pero en entrevistas a medios nacionales cita a una testigo protegida como la fuente que permitió el acceso final a los 88 millones de pesos decomisados.

Los Cupil siguen sin aparecer para aclarar cómo llegó ese dinero hasta su propiedad.

ANTONIO VILLEGAS