4 de mayo de 2013 / 02:29 a.m.

Monterrey.- Vivir cerca de las nubes no siempre es un privilegio.

Aunque la niebla es compañera permanente en la comunidad de Laguna de Sánchez, en la Sierra de Santiago, sus 297 habitantes no han visto una lluvia normal desde que el huracán Alex, hace casi tres años, inundó su valle, tan grande como la presa de la Boca, tan alto como las cumbres del Cerro de la Silla.

Desde entonces, sus manantiales se han ido agotando y sus tierras de labranza, conocidas por su verdor, muestran rectángulos grises, pocos se arriesgan a sembrar trigo o maíz ante el amago de una sequía.

Don Juan Torres relata, impotente, cómo los árboles no pueden ni sostener sus frutos.

"La sequía afecta también a los animales", afirma don Jesús García Valdéz.

Ante el amago de la sequía, algunos debieron vender su ganado, otros, decidieron ser más creativos.

Con maestría, Doña Maribel Gutiérrez echa las tortillas de maíz morado sobre la estufa de leña, prepara la dotación para su familia de seis miembros mientras analiza el presente.

El turismo a veces viene al rescate y los lugareños ofrecen diversos productos.

En tanto, los habitantes de la montaña esperan a cuentagotas el apoyo oficial ante la ausencia de lluvias.

Joel Sampayo