2 de junio de 2013 / 02:47 a.m.

Monterrey.- • Es tan común y tan gradual que muchos automovilistas ya ni le hacen caso a los aumentos en el precio de la gasolina.

Se han acostumbrado, se han resignado y lo único que sí notan es que cada vez les dura menos o les cuesta más llenar el tanque a los pocos que todavía lo pueden hacer.

Este sábado, con el mes de junio, llegó también el enésimo incremento al combustible, que pasó de 11.36 a 11.47 pesos por litro en el caso de la gasolina Magna y de 11.92 a 12.03 pesos cuando se trata de la Premium.

El diesel también alcanzó, porque su costo pasó a 11.83 pesos.

Ya es demasiado normal para la gente, pero si bien se resignan, sigue sin gustarle.

“Sí, me dí cuenta, pero ya estamos acostumbrados, si es cada mes, pero aunque no parece, sí afecta”, dijo Julio Carrales, mientras esperaba a que le pusieran gasolina a su coche en una gasolinera de la avenida Eugenio Garza Sada.

Su coche no gasta mucha gasolina, pero cada vez le cuesta más llegar al fin de quincena.

Esta vez, en mayo sí hubo quinto malo, porque en junio llegó un sexto peor, ya que este es el aumento número seis que el Gobierno federal aplica a la gasolina y el diesel, como parte de las políticas para reducir los subsidios en el sector.

Pese a eso, las gasolineras estuvieron llenas, aunque muchos automovilistas ni siquiera sabían que ahora estaban comprando gasolina más cara.

Daniel Martínez fue uno de ellos: “No, no sé, ni cuenta me di que aumentó la gasolina, no, no checo, nomás pago”, dice confundido.

Como él le pone una cantidad fija de dinero, nota que cada vez le dura menos y, ahora, todavía menos. “Pero qué le hacemos; nos tenemos que aguantar”.

Todos pagaron, resignados, porque aunque son unos centavos, no olvidan de de grano en grano llena la gallina el buche y de centavito en centavito se les va una fortuna de los bolsillos, porque no pueden dejar de comprar la gasolina.

“Sí, ya aumentó demasiado, es bastante fuerte el golpe, sí afecta, pero qué le haces, como quiera tienes que ponerle gasolina al carro”, se duele Adrián Tamez.

Está triste historia, no acaba aquí. Continuará el primero de julio, pero no como en los cuentos de hadas, sino como en las historias de terror: con otro aumento a la gasolina.

Francisco Zúñiga