REYNALDO OCHOA
29 de agosto de 2013 / 12:12 p.m.

Monterrey • Fue el 28 de agosto de 2012, cuando la pequeña Anelisse Hernández Elizondo, de sólo tres años de edad salió de su casa al kínder para ya no regresar. El responsable de su desaparición: su propio padre. A un año de distancia, no existen pistas para dar con su paradero…

 

Se trata de un caso de sustracción de menores, delito cada vez más común en Nuevo León, y que en los últimos años se ha venido incrementando en la entidad a la par de los divorcios.

 

En el estado, las cifras de la Procuraduría de Justicia (PGJE) indican que en promedio cerca de 700 niños son sustraídos cada año y llevados a otros lugares de la República o incluso sacados del país.

 

Sin embargo la cifra este año es preocupante, pues mientras que en 2011 se presentaron 891 casos, siendo la cifra más alta desde su tipificación como delito, tan sólo entre enero y julio de este 2013 se alcanzaron los 700 casos, por lo que al cierre del año la cantidad de niños sustraídos podría duplicarse.

 

Aquel día, Vania Elizondo Wong, madre de la menor, recibió la llamada de su ex esposo, Javier Hernández Osuna, quien le solicitó que le permitiera convivir con la niña ese día.

 

Dos semanas antes, la ex pareja había tenido una discusión debido a que el hombre, quien trabajaba en un casino de la localidad, no había juntado el dinero para pagar los estudios de pre primaria de la niña.

 

"Me dijo que ya tenía el dinero y le dije está bien, después de haber tenido una semana, 15 días de no hablar con él, que si podía permitirle convivir con la niña, que me la regresaba a las 9:00 de la noche y ya no volvió", recuerda.

 

Fue hasta el día siguiente cuando Hernández Osuna encendió su celular y contestó la llamada a la madre de Anelisse, pero sólo para decirle que se quedaría con la niña.

 

La mujer tuvo que enfrentarse además a la burocracia de las autoridades que tardaron más de seis meses en emitir una orden de aprehensión en contra de Javier Hernández Osuna.

 

Para ese entonces, ya era tarde, él ya había huido con la niña a la Ciudad de México de donde es originario. La denuncia no se ha podido hacer efectiva, porque nadie sabe dónde está el padre de la menor.

 

De acuerdo al Artículo 284 del Código Penal, en Nuevo León el delito de sustracción de menores está sancionado con penas que van desde los 2 a los 5 años de prisión y multas de 650 a 4 mil 550 pesos.

 

Urgen a crear Fiscalía Especializada

 

El común denominador en este tipo de casos es la burocracia a la que se enfrentan los padres afectados, por lo que es urgente la creación de una fiscalía especializada para atender estos delitos, aseguró el abogado Luis Lauro Herrera, experto en temas de lo familiar.

 

"Hay un incremento en los casos, hay poca atención de las autoridades, los métodos son burocráticos por su naturaleza", señaló.

 

Tere Venguer, directora del Programa de Cultura de Legalidad de la Asociación México Unido Contra de la Delincuencia, explicó que la sustracción de un niño puede tener consecuencias graves en los menores.

 

"Son niños que se pueden volver muy, muy inseguros, y que siempre pueden tener como secuela un miedo y una desconfianza hacia otras personas".

 

Vania Elizondo pide el apoyo de la sociedad regiomontana o mexiquense para localizar a la pequeña Anelisse.