EFE
17 de noviembre de 2013 / 07:52 p.m.

Madrid.- Su apellido es toda una declaración de intenciones, porque, con tan solo 14 años, Tallia Storm es una "tormenta" que lo arrasa todo con una voz "soul" impecable, tanto como su irreverente estilo y su pelo afro. Descubierta por Elton John, esta escocesa de cara angelical ha llegado para quedarse.Tan solo la complicidad que busca en todo momento con su madre, quien la acompaña en todos sus conciertos, delata la verdadera edad de esta niña de innato talento, que desborda con una personalidad original e impropia de su corta edad. "No le tengo miedo a nada", ha asegurado hoy en una entrevista concedida a Efe.Elton John oyó su maqueta y, como casi todo el mundo que le escucha por primera vez, se quedó prendado de esa voz contundente que versiona canciones de Amy Winehouse y cantantes "de la vieja escuela", ha explicado la artista durante la celebración de TEDxCIBELES en Madrid, un foro que pretende la difusión de grandes ideas.El carisma y la pasión por la música las lleva en la sangre, ya que su padre es, además del encargado de escribirle las canciones, un famoso pianista de jazz en Escocia. En la cuna, la pequeña Tallia ya se mecía con los clásicos, que hoy marcan su estilo único, aunque en su forma de vestir se incline por extravagantes prendas que dicen mucho de su "curiosa e ilimitada" personalidad.En cada ciudad que visita, intenta contactar con los jóvenes diseñadores que sintonicen con sus "alocado" gusto por los vestidos con brillo y accesorios imposibles, como las dos grandes pulseras que ha lucido esta mañana durante su miniconcierto en Madrid.Moisés Nieto es su creador español favorito, por la "elegancia divertida" que desprenden sus diseños. Moda y música inspiran a esta joven promesa, que, sobre el escenario, hace sus pinitos como monologuista desbordando seguridad y gracia, si bien de cerca su cara maquillada no logra camuflar del todo esa inocencia infantil que la hace tan real: "Soy una adolescente normal", sentencia.Tallia Storm alterna sus deberes escolares con su deseo irrefrenable de cantar, "a todas horas". La música es para ella una forma de expresar un "alma inquieta" y, aunque sabe que es un sector difícil que entroniza y derroca ídolos con igual premura, no teme crecer demasiado deprisa, condición de la que se encarga su familia.Los grandes tupés y cardados a los que acostumbra son tan grandilocuentes como los sentimientos que afloran en sus canciones, que tratan temas cotidianos para ella. El límite de esta joven cantante "es el cielo", pero sabe que el viaje no ha hecho más que empezar y que en la vida el máximo error es "correr demasiado".