26 de febrero de 2013 / 01:18 a.m.

Según información del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, un grupo de 11 personas del municipio de Chilón, acompañados por policías comunales los amenazaron para que paguen a la Hacienda estatal.

 

Chiapas.- La comunidad y base de apoyo zapatista San Marco Avilés, ubicado en el municipio de Chilón, Chiapas, podría ser un nuevo escenario de violencia ante el presunto inminente desalojo y desplazamiento forzado con que amenazan militantes de los partidos PRI, PRD y Verde Ecologista, quienes pretenden obligarlos a efectuar el pago del impuesto predial.

Según información proveniente del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, un grupo de 11 personas habitantes del mismo ejido, algunas de éstas autoridades comunales, pero afiliados a los partidos políticos mencionados, acompañados por policías comunales los amenazaron para que realicen los pagos a la Hacienda estatal.

El pasado 20 de febrero de este 2013 se habría realizado una reunión en la que se acordarían diversas acciones en contra de los simpatizantes zapatistas para desalojarlos, incluso con la participación de la Procuraduría Agraria, con sede en el municipio de Ocosingo.

Según mencionó el organismo defensor de los Derechos Humanos, los presuntos agresores que se dijeron emisarios de las autoridades municipales y de la Secretaría de Hacienda del estado, advirtieron a los simpatizantes zapatistas que en caso de negarse a pagar el impuesto les cortarían el suministro de agua y energía eléctrica, posteriormente desalojados y detenidos.

La respuesta de los indígenas bases de apoyo del EZLN fue que no realizarán ningún pago debido a que se encuentran en resistencia ante el abandono e injusticias contra los pueblos originarios, además de no recibir ningún programa de asistencia social.

Además del desplazamiento forzado y despojo de tierras, existe un inminente riesgo en contra de la vida e integridad de los indígenas zapatistas del Ejido San Marcos Avilés debido a que las amenazas de muerte y hostigamiento han aumentado en las últimas semanas.

HERMES CHÁVEZ