CRÓNICA POR NADIA VENEGAS
12 de agosto de 2013 / 02:18 p.m.

Poco tiempo duró la satisfacción del esfuerzo de liquidar los adeudos de un carro a crédito, pues el sacrificio de pagarlo puntualmente se convirtió en el detonante de su angustia.

Fueron tres años los que Rosy, una madre soltera de dos jóvenes, hizo los pagos de un vehículo tipo Sentra que sacó con un financiamiento de un banco, sin retrasarse y tratando de dar abonos extra.

Sin embargo, tres meses después de liquidarlo, recibió una llamada para notificarle de los atrasos de pago de otro vehículo seminuevo que debía, con valor de 105 mil pesos, y que otra persona lo financió utilizando sus datos, convirtiéndola en una víctima más de robo de identidad.

""Fue una situación muy difícil, la familia no sabíamos qué hacer"", relató Rosy. ""Yo soy una persona que soy muy obsesiva con todos los pagos, con todos los créditos"".

""En esa ocasión yo solicité un crédito para un carro. Me pidió la credencial de elector, dónde vivía, todo lo que hace una institución bancaria cuando uno solicita un crédito; en eso obtengo mi carro, empiezo a pagarlo; el crédito fue por tres años. Acabé de pagar mi crédito perfectamente bien y a los tres meses recibo una llamada de recuperación de créditos"".

""Me dice la señorita: ‘Oiga, no ha pagado usted las mensualidades de su crédito’, y dije: ‘oiga, espéreme, el carro yo ya lo acabé de pagar hace tres o cuatro meses’. ‘No, del nuevo que acaba de sacar’; y yo: ‘¿cómo? Yo no he sacado ningún otro carro"".

Tras recibir la notificación, Rosy acudió al banco para tratar de aclarar la situación, pues ese carro que reclamaban no había sido comprado.

Contrario a lo que esperaba, en el banco se le hizo una invitación para ser parte del crimen.

""Al verme, la señorita me da unas palmadas en la espalda y me dice: ‘No se preocupe señora, nada más hable a la aseguradora del carro y dígale que se lo robaron"".

""Le dije: ‘Oiga señorita, ¿cómo voy a hacer yo, reclamar algo que yo no he adquirido?’"".

""O sea, si yo no adquirí ese crédito, ¿por qué voy a decir que me robaron ese carro? Y era la solución que me daban los del banco"".

No quedó de otra más que contactar a un abogado, quien le recomendó acudir a las instancias federales encargadas para que la defendieran.

El proceso parecía no tener fin, pues además del robo de sus datos, le habían arrebatado su tranquilidad, que se reflejaba en noches de insomnio, consecuencia de la angustia por no saber qué sería lo que vendría y el coraje de aparecer en el Buró de Crédito como un mal pagador, cuando ella había cumplido con todas las cobranzas del vehículo que sí adquirió.

Rosy corrió con suerte. Un nuevo domicilio, la actualización de la credencial de elector, el no trabajar en la misma empresa, fueron algunos de los cambios que hizo durante los tres años que estuvo pagando su vehículo, con esos documentos se pudo comprobar que no era ella quien había solicitado el financiamiento, pues en el banco permanecían los datos anteriores.

Después de pruebas de caligrafía, audiencias y otros trámites que tardaron cerca de un año con ocho meses, se declaró el caso a favor de la afectada.

""El banco aceptó la responsabilidad del fraude, pero después de eso, tardaron otros tres meses de que me pudieran borrar de Buró de Crédito"", recuerda.

La razón por la que fue escogida por los delincuentes fue precisamente haber cumplido con todos los pagos, pues eso abría la posibilidad de tener otro financiamiento abierto, es decir, sin tener que hacer otra investigación.

""La contestación del banco fue: ‘Es que usted es una excelente cliente; y yo, ‘ah, gracias, por ser una excelente cliente me sacaron un crédito falso’.

""O sea, necesito ser yo mal cliente y deber. Ellos me dijeron: ‘Es que no investigamos porque usted es buena cliente"”.

Aunque tuvo la oportunidad de denunciar el delito, no se hizo, pues Rosy no buscaba consecuencias penales contra quienes sacaron el financiamiento, sino dejar atrás este problema.

""Me dijeron que podía hacerlo para ver quién era el responsable, porque en el banco al final de cuentas no me dijeron qué ejecutivo fue el que sacó mi información del banco para hacer esto"".

""Yo ya no quise, lo que quería era no tener que pagar nada, no estar boletinada, y adiós"", cuenta.