22 de enero de 2013 / 02:45 a.m.

Daniel Pérez Valdés, presidente de la Unión Nacional de Productores de Caña (CNC), informó que la decisión se tomó cuando el precio del producto mostró una disminución aproximada de 40 por ciento.

 Ciudad de México • El desplome del precio del azúcar durante el ciclo de 2012/2013 obligó a los abastecedores afiliados a la Unión Nacional de Productores de Caña de Azúcar, de la CNC, a tomar acciones de supervisión en el proceso de comercialización del dulce que sale de las bodegas de 54 ingenios del país.

Daniel Pérez Valdés, presidente de la Unión Nacional de Productores de Caña (CNC), informó que esta decisión se tomó una vez que el precio que se reporta por el Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados de la Secretaría de Economía, en el ciclo señalado y comparado con el de 2011/2012, muestra una disminución aproximada de 40 por ciento.

Con esta reducción, afirmó, es imposible que los abastecedores de caña alcancen a cubrir sus costos de producción y mucho menos obtener alguna utilidad que haga rentable la actividad productiva agrícola de esta industria, considerada la más antigua e importante del medio rural mexicano.

En virtud de que la comercialización del azúcar la realizan solamente los ingenios, sin la participación de los proveedores de la caña, si el azúcar se comercializa a precios por debajo del margen necesario para que los productores obtengan ingresos cuando menos para cubrir sus costos y así atender las necesidades más ingentes de las familias campesinas, entonces la agroindustria de la caña entrará en grave riesgo de cerrar sus fuentes de trabajo.

Pérez Valdés puntualizó que de la producción de caña dependen, de manera directa, 450 mil empleos y 2 millones 500 mil fuentes laborales indirectas, lo que implica una dinámica difícil de afrontar.

En estas condiciones, añadió el dirigente cañero, en los campos donde se produce esta materia prima, considerada de vital importancia para la economía del país, es notable un panorama sombrío, de desempleo e inestabilidad social, que puede desembocar en el clima de violencia que priva en diversas regiones de los 15 estados productores del dulce.

Por estas razones, apuntó, los abastecedores de caña decidieron realizar actividades de supervisión, hasta en tanto el comportamiento de los precios en el mercado se ordenen, para no afectar la de por sí precaria economía de las familias de aproximadamente 165 mil cañeros dedicados a esta actividad, en 15 entidades federativas.

Por otra parte, el líder Pérez Valdés señaló que en múltiples ocasiones los productores de caña de la CNC, han manifestado ante el gobierno federal su inconformidad por la excesiva importación de fructosa (edulcorante a partir del maíz) y los adeudos de los ingenios con los cañeros sin haber obtenido respuesta.

Esta es la razón, dijo Pérez Valdés, de que existan inventarios sin posibilidad de comercialización nacional o internacional y, por otro lado, las industrias nacionales, con la autorización de instancias gubernamentales, importan hasta 2 millones de toneladas de fructosa.

Dijo que la supervisión de bodegas con diversas cantidades del producto almacenado, permite garantizar el pago de las deudas de los ingenios, en tanto buscan la forma de cubrir sus financiamientos y el pago de cartera vencida en que han caído por la falta de liquidez.

Desde hace algunos meses se iniciaron negociaciones entre las organizaciones de productores de ambas centrales, y la industria azucarera, sin haber llegado a acuerdos satisfactorios para cubrir el ajuste del precio de la caña del 6 por ciento de la zafra de 2006 – 2007, y las preliquidaciones y liquidaciones respecto de la zafra de 2007 – 2008.

En el marco general de negociaciones, se planteó ante instancias gubernamentales la posibilidad de garantizar el pago de adeudos mediante la intervención de inventarios en bodegas de los propios ingenios deudores, en tanto se gestionaba la comercialización del producto.

Históricamente los industriales de la caña de azúcar han mostrado ser incapaces de administrar adecuadamente los ingenios y menos pagar a tiempo la entrega de caña. Regularmente reciben la materia prima, que es la caña, la procesan hasta llegar a azúcar refinado, si es posible la comercializan y “se olvidan” de que tienen que pagar a los cañeros.

BLANCA VALADEZ