6 de agosto de 2013 / 02:14 a.m.

El futuro estadio de los Rayados fue el mejor escenario para una foto oficial que se había hecho esperar. Pasadas las siete de la tarde, jugadores y cuerpo técnico arribaron en el omnibus del club para mostrarse listos y de muy buen humor ante decenas de cámaras que los esperaban desde muy temprano.

Con una estructrura tubular al 'estilo tribuna', los organizadores lograron ubicar a los protagonistas en un ángulo que captó la postal que todos los aficionados hubiesen soñado: el cerro de la silla, la enorme pared de hormigon y los jugadores se conjugaron visulamente para demostrar que la realidad de una nueva catedral rayada estaba cada vez más cerca.

Fueron más de cuarenta minutos de sonrisas y buen humor. Desde los escalones inferiores hacia arriba, el orden de los apeliidos siguio la posición en la cancha y toda la sesión se realizó sin retraso alguno.

Suazo y Pabón mostraron el estusiasmo de siempre. Se divirtieron desde que bajaron del camión entre risas y empujones. Ellos, como el resto de los delanteros, estaban a ras del suelo. Nery Cardoso seguía tranquilo y con su mutismo acostumbrado. En el centro Vucetich hacía bromas con algunos obsequios de los sponsors y toda la fotografía paracía muy vivida para perderse en una simple isntantanea.

Imposible no prestarle atención al zoologico de la Pastora; tan cerquita que muchos empezaron a jugar con las primeras ironías del nuevo inmueble. "Checale, son los tigres que estarán más cerca de nuestro estadio chingón", dijo un oportunista que soltó las carcajadas de muchos. Detrás, a escasos diez metros del plantel rayado, el olor por tanto estiercol animal demostraba que aquel aficionado no se confundía.

Mientras, y aprovechando el momento, Severo Meza se mostraba como el jugador que 'le echaba carro' a quien pasaba enfrente. Estaba hasta arriba del escenario fabricado y ni los ayudantes tecnicos se salvaban de las mofas del seleccionado nacional.

La ceremenia terminó como empezó; el aplastante calor de la tarde empujó al plantel hacia el camión y su cansino andar se perdió sin declaración alguna. Nadie quizó arriesgar comentarios sobre el clásico y el futuro estadio se despidió de sus protagonistas hasta dentro de un año.

Santiago Fourcade