10 de junio de 2013 / 02:04 a.m.

Monterrey.- • Para don Raúl, el pesar de los años no es en balde. A sus 82 años la vida le sigue jugando difícil, duro, de tal forma que cada día es una lucha constante.

Sus condiciones de vida: viudo desde hace 12 años y visitado esporádicamente por sus hijos, aunado a que carece de pensión, hacen que decida pedir el apoyo para el programa de 65 y Más. Sin embargo, su estado de salud parece imposibilitárselo.

Debido a un malestar en la espalda y piernas, don Raúl difícilmente puede estar de pie e, incluso estando sentado, el día es un martirio por los dolores que los años de trabajo han calado en él.

Ante ello, es complicado que pueda acudir a realizar el trámite en donde la delegación federal de la Sedesol deja en muchos de los casos a los adultos mayores de pie.

“"Yo no puedo, a veces ni estando sentado, y por eso la petición que pido es única; que vengan a hacerme el trámite a mi casa"”, señala.

La petición no es ajena a la dependencia, incluso, según don Raúl, se informó y le otorgaron un número telefónico en donde podría agendar una cita, para luego recibir al personal del programa y afiliarlo. El problema es que desde hace 20 días llama por lo menos tres veces al día sin recibir respuesta.

“"No me responden, suena, suena y nada, y así ya tengo 20 días, se supone que ahí van a atenderme, pero lo que quiero es que puedan venir, porque el único dinero que recibo es el del apoyo estatal y el poco dinerito que me dan mis hijos"”, explica.

Don Raúl asegura pagar 150 pesos en promedio mensual por teléfono, 70 pesos de Agua y Drenaje, 180 de luz y otra cantidad similar de gas, teniendo como único ingreso los 700 pesos del programa estatal del Adulto Mayor, así como 300 pesos de cuatro de sus hijos, sumando cerca de mil 900 a dos mil pesos al mes.

Por ello es que solicita a la Sedesol una colaboración para poder facilitar su afiliación y con ello tener un poco de mayores ingresos y hacer un poco más decorosos sus días.

ISRAEL SANTACRUZ