10 de abril de 2013 / 11:43 a.m.

Mier y Noriega, Doctor Arroyo y Rayones • Hace tres años que los animales se vendieron y las tierras dejaron de sembrarse en Mier y Noriega. Se aprecia desde el aire, pero se palpa en las miradas de los hombres que se resisten a dejar su casa para buscar otras oportunidades fuera de su terruño.

Los abrevaderos están secos y los corrales parecen vestigios arqueológicos de tiempos mejores, e incluso los aljibes, donde se guarda el agua para el consumo humano, están vacíos.

Bajo un techo de lámina, anexo a una escuela en el ejido Dolores, se reúnen cientos de hombres y mujeres, esperando la ayuda del Plan Emergente en Materia de Sequía, que arrancó este mes el Gobierno Estatal, pero que, según el mismo gobernador, se ha manejado desde noviembre de 2011.

El hecho es que los campesinos de este municipio ya no siembran ni frijol ni maíz; son reclutados para trabajar temporalmente en tierras norteamericanas, haciendo lo que toda su vida han hecho: cultivar y cosechar los campos.

Al cuestionar al alcalde Benito González Méndez sobre la situación, dice que han vivido con la sequía a cuestas desde hace muchos años, “"más de tres"”, y en la Sagarpa aún no han obtenido la ayuda prometida.

Lo dice sin reclamos o el tono acusatorio utilizado por sus correligionarios del Partido Acción Nacional, lo dice porque así es, y ellos son quienes lo padecen.

Hasta este martes, solamente contaban una pipa para llevar a los ejidos agua para el consumo humano; viajaban 12 kilómetros hasta el pozo El Francés, donde se abastecen los casi siete mil habitantes de este municipio.

Dentro del programa en atención a los efectos de la Sequía, Agua y Drenaje de Monterrey acaba de enviar una nueva unidad que comienza a repartir el agua en la zona.

En las brigadas se aprovecha la vuelta, llevan programas estatales y federales a las personas, entregan despensas y las afilian al Seguro Popular.

Juan Francisco Espinoza Eguía es el alcalde de Doctor Arroyo, y ya espera a la comitiva en el terreno acondicionado como helipuerto en el ejido de Acuña; más de 300 personas esperan ansiosas las palabras de la Secretaria de Desarrollo Social, Juana Aurora Cavazos.

Lleva para repartir una buena parte de las 20 mil despensas extraordinarias que, solicitó el gobernador, se repartieran entre las personas con más necesidades.

El alcalde toma la palabra y dice a su gente que las autoridades están conscientes de la situación.

Rolando Montoya del Bosque no puede estar presente en la entrega de ayuda emergente, el alcalde de Rayones ha dejado a cargo a su secretario del Ayuntamiento.

En el ejido de Casillas, los campesinos tampoco siembran desde el huracán Alex. De hecho, se les dio el cultivo de la nuez, pero como hubo tanta, no alcanzó buen precio y terminó siendo pérdida.

Pero la gente no se va, el alcalde les ha encomendado un proyecto: un camino empedrado.

Antes campesinos y ahora constructores, lo importante es que no tienen que dejar su hogar.

Las despensas son entregadas, una por persona; arroz, frijol, sopas, aceite, Maseca y algunas galletas, deben hacerla rendir, pasarán 30 días antes que llegue la siguiente.

DANIELA MENDOZA LUNA