20 de abril de 2013 / 02:37 p.m.

México • Cuando la actriz Ludwika Paleta y Emiliano Salinas hicieron público su noviazgo, en octubre de 2010, fue un momento muy importante para la actriz, pues durante el estreno de la obraUn Dios salvaje oficializaba su relación y ponía fin a los rumores que se habían gestado.

De inmediato, la pareja fue cuestionada sobre sus compromisos de boda, pues por sus características la relación lucía con mucho potencial y volvía a vincular el mundo de la política con el medio del espectáculo, un caso que había sido polémico desde 2008 y que concluyó en matrimonio en noviembre de 2010 entre Angélica Rivera y Enrique Peña Nieto, presidente de México.

Ludwika Paleta, desde pequeña, trabajó arduamente para que su nombre fuera reconocido; y fue con la insoportable María Joaquina, de Carrusel, que su talento se fue dando a conocer y fue la pauta para mostrar una versatilidad importante, en la que lo mismo se registra el hecho de haber compartido pantalla con Jaime Camil, que con Thalía.

La otra figura de esta unión posee uno de los apellidos que más han causado polémica en el ámbito político, pues Emiliano es el primogénito del ex presidente Carlos Salinas, y se había convertido en uno de los solteros más cotizados de México, por el origen de su familia y por su galanura, además de ser uno de los actores que planteó un plan anticorrupción para México, cuando estudiaba en Harvard.

Y mientras Ludwika se encargaba de ser madre del hijo que procreó con el actor Plutarco Haza, Emiliano se convertía en productor de la obra Sicarios, en la que se hacía una crítica a la violencia que se vive en el país.

En entrevista tras la filmación de la cinta No sé si cortarme las venas o dejármelas largas, Ludwika aseguró que su vida no se podía comparar con la de Angélica Rivera, la actual primera dama de México, ya que su pareja nunca ha incursionado en el mundo de la política.

“Mi prometido no es político. Yo nunca voy a dejar de trabajar en mi profesión, mi pareja no solo me respeta como mujer, sino que respeta lo que hago y disfruta verme hacer lo que más me gusta, y una de las cosas que me gusta es trabajar. Seguiré viviendo mi vida como la quiera vivir”, afirmó la actriz.

Emiliano ha tenido cercanía con proyectos sociales vinculados con el bienestar del país, temas que ha tratado durante su estancia en Suiza y Estados Unidos.

Su participación en la Marcha Nacional por la Paz, organizada por Javier Sicilia tras el asesinato de su hijo, fue uno de los acontecimientos que lo puso en la mira pública, al declarar vía Twitter que “en la #megamarchaporlapaz participar es necesario, pero no suficiente. ¿Cómo nos vamos a organizar?”, de donde subió fotos de la gente en protesta pacífica.

El proyecto en el que Emiliano ha enfocado sus esfuerzos es el vocablo maya Lak’Ech, que significa “tú eres mi otro yo”, una forma de actuar por la paz desde la ciudadanía.

“Si alguien comete un crimen, puede que sí llegue a la cárcel, igual no sucede, pero sigue participando en sociedad, no tiene un costo social. Todo cambiaría si nadie interactuara con él, que no intercambiarán con él, es algo que una comunidad entera necesitaría hacer.

“El gobierno tiene su papel y es una herramienta, pero la sociedad civil tiene una responsabilidad que hemos dejado de lado”, dijo en alfombra de la revista Quién.

ClavesLa cita

La boda será en Mérida, pues la madre de Emiliano se encuentra trabajando en la zona con Save The Children.

Para Ludwika, este será su segundo matrimonio. El primero fue con Plutarco Haza.

Al enlace se espera un buen número de invitados, desde el ex presidente Carlos Salinas de Gortari hasta Dominika Paleta, hermana de la novia.

Él ganó el Premio Anual de Investigación sobre Corrupción con el ensayo: “La organización de la corrupción: horizontes políticos e intereses especiales”.

 — SOFÍA REYES