26 de abril de 2013 / 09:43 p.m.

 Oaxaca • En México, la tortura no se judicializa, porque hay cero condenas a pesar de que es una practica recurrente de los cuerpos de seguridad federal y que va en aumento y urge que haya una reforma legal, para prevenirla y erradicarla, afirmó Ernesto López Portillo Vargas director del Instituto para la Seguridad y la Democracia A.C.

Incluso, denunció en la última incursión que realizaron las fuerzas federales y del Distrito Federal, el pasado 1 de diciembre, tras los disturbios generados durante la toma de posesión del presidente Enrique Peña, se reportaron 100 detenciones arbitrarias, donde se reportó desde tortura, hasta tratos crueles e inhumanos frente a las cámaras en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Dijo que la tortura sigue siendo en México un fenómeno clandestino, que se sigue dando en la opacidad y clandestinidad siendo encubierto por quienes la comenten o la ordenan, “por eso mismo la frecuencia de este tipo de delito es desconocida”.

Advirtiendo que en el país solo se conoce de listas negras de casos de tortura, aunque abundó “hay un gran número de casos documentados por organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional que no se convierte en procesos penales, mucho menos en condena.

“Nosotros sabemos que las denuncias tanto por torturas como por tratos degradantes son regulares en México y se sabe que va en aumento y se incrementó durante la llamada “guerra contra el narco” que desató el ex presidente Felipe Calderón, pero lo más grave es que ningún caso ha sido sancionado por los órganos jurisdiccionales.

El poder judicial no condena la tortura, y ello se debe a la corrupción que priva en el sistema de procuración de justicia”, confió.

Portillo Vargas, reconoció que las corporaciones policiacas en México no enfrentan de fondo los cambios institucionales que se deben dar para evitar las malas prácticas arraigadas en sus filas, por que hay débiles organismos de control.

Los procesos actuales de depuración, sólo intercambian a unas personas por otras, que continúan trabajando bajo los mismos esquemas, que grupos internos de poder en las corporaciones, imponen sobre los reglamentos y leyes, denunció.

El analista aseguró que son las mismas instituciones las que promueven que la tortura se reproduzca en el país, entre otras acciones mal intencionadas como parte de una expresión de descomposición institucional y también de perversidad.

De acuerdo a esta hipótesis, los mandos policiacos ganan poder al interior de las corporaciones e instituyen comportamientos mafiosos y modifican las normas en contra de aquellos policías que han perdido poder a quienes los relegan, lo que crea un régimen disciplinario que se usa en funciones de intereses particulares.

Esto es grave porque muchas policías en el país, como corporaciones, tienen más peso y poder que los mismos alcaldes, aseguró.

Demandó la necesidad de establecer supervisión externa a las corporaciones de policía mexicana, pero también llamó a realizar nuevas reglas y leyes que visibilicen el delito.

Afirmó que en México hay desde tortura física, psicológica y según un informe del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), ésta se practica con mayor recurrencia dentro del sistema penitenciario.

Indicó que en Oaxaca hay un compromiso del gobernador Gabino Cué para valer una política de respeto a los derechos humanos, “sabemos que hacen faltan cosas, pero en esta entidad es donde vemos mas avances para erradicar las malas prácticas policiales como los excesos, abusos y la tortura”.

Creemos que debe ahora haber una auditoria ciudadana, que revise la actuación de los cuerpos de seguridad, “Nos ha dicho el gobernador que está en proceso de enviar una propuesta para crear este nuevo órgano de fiscalización y control policial que visibilice los casos

Además se busca adecuar la ley para sancionar con severidad la tortura dentro del código penal local en todas sus formas y figuras, creando los protocolos de actuación necesarios para la policía como la Procuraduría, como alertas tempranas y leyes eficaces que regulen el uso de la fuerza policial.

Indicó que para erradicar la tortura debe identificarse los casos, sin dejar a un lado de ofrecer capacitación, supervisión y sanción a los elementos de seguridad para ubicar al policía responsable antes de comete la falta.

“Los malos elementos, aquellos que son proclives a agredir deben dejar las corporaciones policiacas”.

Mencionó, actualmente existe una iniciativa en el Senado de la República, propuesta por el Movimiento Por la Paz con Justicia y Dignidad, para que se establezcan supervisiones externas a las cadenas de mando policial.

Pero desafortunadamente, existe un rechazo entre los mandos de policía de México por aceptar estas propuestas, ya acogidas en otros países y que les ha generado confianza a la figura del policía con la sociedad, aseguró.

Dijo que en Pacto por México se ha logrado incluir una ley para regular el uso de la fuerza pública, pero hacen falta que se incluyan los protocolos institucionales, los sistemas de monitoreo interno.

 — OSCAR RODRÍGUEZ