11 de marzo de 2013 / 02:16 p.m.

Monterrey • El poco espacio que les queda a los vecinos de las colonias Tierra y Libertad, Carmen Serdán, La Esperanza y Valles del Topo Chico para áreas verdes y deportivas, está a punto de perderse, luego de que la preparatoria Emiliano Zapata ampliara su territorio.

Coincidentemente, unos días después de que los vecinos de ese sector manifestaran a la alcaldesa Margarita Arellanes su deseo de que hubiera espacios recreativos, personal de la preparatoria comenzó a colocar una barda para delimitar su área.

En ese terreno se construían unas canchas de futbol, y a la gente se le dijo que eran trabajos del municipio, pero esto fue descartado por el director de Deportes de Monterrey, Sergio Pérez.

“"El municipio no está construyendo nada detrás de la Unidad Deportiva Monterrey 400 y te repito: nosotros no tenemos nada que ver con las canchas que se están instalando allí"”, responde Sergio Pérez, director de Deportes de la administración regiomontana.

LA PREPA Y SUS TERRENOS

Aunque este asunto en particular es reciente, todo tiene relación con una historia de más de 16 años de reclamos vecinales y manipulaciones políticas.

Ubicadas en el corazón de la cuadrícula urbana más poblada del área metropolitana, las hectáreas que alguna vez fueron utilizadas como el basurero principal de la ciudad conviven rodeadas por las colonias Tierra y Libertad, Carmen Serdán, La Esperanza y Valles del Topo Chico.

Todos estos barrios comenzaron a asentarse desde los años 70 gracias al empuje popular de agrupaciones de izquierda y miles de familias que buscaron posesionarse de los terrenos del norponiente regiomontano y que en aquella época eran malolientes y parte de la periferia más olvidada de la capital.

Con el entorno rebosante de casas de clase obrera, las montañas de basura cumplieron el extraño propósito de mantener a resguardo decenas de kilómetros cuadrados de suelos con un futuro inmobiliario prometedor.

Con 1972 como fecha de inicio para la mudanza de los residuos, fue durante los años 90 cuando la retirada final de escombros dio inicio al oportunismo político.

“"Alberto Anaya construyó la preparatoria Emiliano Zapata sobre 27 mil metros cuadrados que quedaron libres. Luego (en 1997) ocupó tres hectáreas más y el problema con los vecinos comenzó"”, detalla Héctor Camero, referente de Tierra y Libertad, AC.

Información a la que accedió MILENIO Monterrey señala que, en aquel año, la estrategia por la ocupación de las tierras decantó en un álgido choque de fuerzas entre el entonces alcalde de extracción panista, Jesús Hinojosa Tijerina, y cientos de posesionarios liderados por Alberto Anaya, fundador del Partido del Trabajo, cuyos principales simpatizantes provienen del sector de Tierra y Libertad.

Hinojosa estaba construyendo una alberca olímpica detrás del complejo deportivo instalado en la zona (hoy Monterrey 400) y las familias se metieron en el hueco de la piscina para reclamar que se le dejase a la prepa Emiliano Zapata construir un muro que abarcase otras tres hectáreas de terreno y que se sumaban a las 2.7 obtenidas en 1991.

Los posesionarios ganaron y todavía puede observarse una barda de siete metros de alto que rodea todos los espacios verdes obtenidos por la fuerza.

“"Lo que reclamamos es el constante manoseo que se hace con estos terrenos y que los gobernantes no entiendan que somos demasiada gente para tan pocos lugares de esparcimiento sano"”, alega Ana María Sánchez, de la Carmen Serdán.

“"El supuesto lugar, que es responsabilidad del municipio, es una bola de mugre y canchas sin luz. Hay muy pocos juegos para niños y baja el sol y te mueres de miedo. Además, ahora están construyendo algo nuevo aquí que ni sabemos qué es. Los de la prepa ya se ganaron chingos de lugar y nadie les dice nada. Total, los pobres nos chingamos"”.

SIN ÁREAS PARA CAMINAR

Sánchez señala varias máquinas excavadoras y camiones que depositan materiales sobre la ya destrozada vitapista. “"Ya ni eso podemos. Muchos vecinos veníamos a caminar a la mañana y ahora valimos madre…"”.

La falta de información sobre los responsables de las obras es manifiesta y revela la soledad que enfrentan los colonos en dicho tema. Sergio Pérez, el director de Deportes, argumenta que el municipio no está realizando obras. Pero a su vez, los comuneros recibieron la visita de un vocero que explicó que la alcaldía estaba haciendo canchas nuevas.

“"Lo que la comunidad no conoce es que se está construyendo sobre 12 mil metros cuadrados que Alberto Anaya comenzó a negociar políticamente desde hace muchos años y logró un comodato con la administración de Oláiz (quien fue alcalde interino) y luego, diversos beneficios con Adalberto Madero y Fernando Larrazabal”, denuncia Camero y agrega: “lo interesante es que el acuerdo inicial obligaba a la prepa Emiliano Zapata a compartir esos terrenos con la sociedad y que tenían un año para realizar las obras, si no, debían ser devueltas a municipio. Pero nada pasó y ante la caducidad del acuerdo, se firmó un nuevo documento (en la gestión de Larrazabal), donde la responsabilidad pasaba a la Secretaría de Educación y los límites temporales se esfumaron"”.

Fuentes de la agrupación Tierra y Libertad confirmaron que en una reunión con Concertación Social se les habría reclamado que no tenían peso electoral y que el Partido del Trabajo le prometía 12 mil votos al PAN a cambio del comodato que debía mejorarse.

“"Luego de ser elegida, (Margarita) Arellanes estuvo aquí con nosotros en noviembre y le comentamos sobre el viejo sueño de construir otra alberca y aprovechar estos 12 mil metros cuadrados. ¿Qué pasó? Al otro día los de la Emiliano Zapata comenzaron a construir otra barda y a expropiar los terrenos donde ahora se están construyendo las canchas pero que, por supuesto, nadie se adjudica. Y claro, ellos aducen que legalmente les corresponde y municipio no quiere meterse porque dice que fue responsabilidad de otra administración"”, concluye Camero.

“"¿Qué podemos hacer? Usted dígame. Vivimos rodeados de inseguridad y pobreza y el poco espacio verde que nos queda nos lo quitan"”, dice Ana María, quien señala un hueco lleno de basura que une la colonia Carmen Cerdán con la unidad deportiva. Un niño corre con su carrito de plástico y se tropieza entre escombros.

“"Lo peor es que siguen ganando espacio y parece que toda la suciedad nos la empujan a nosotros. Ojalá Arellanes tome cartas en el asunto y aunque sea limpien y arreglen el poco lugar que queda para que los niños puedan jugar a gusto"”, se despide.

SANTIAGO FOURCADE