1 de marzo de 2015 / 06:10 p.m.

 

Morelia y México.- La presencia de Servando Gómez, La Tuta, pasó inadvertida entre los habitantes de Tenencia de Morelos, una zona de 132 ejidatarios que se localiza en la orilla de la capital del estado, cerca de la vía del tren. Ahí se siembra maíz y garbanzo. No es una colonia, pero este lugar se hizo popular el pasado viernes cuando Monte Alejandro Rubido, comisionado nacional de Seguridad Pública, informó en conferencia de prensa que ahí fue detenido el líder de Los caballeros templarios.

La casa, de dos pisos, cuenta con todos los servicios y se ubica en el número 49 de la calle Fidencio Juárez Mejía. Todas las ventanas están enrejadas y cubiertas con cortinas o marcolita. Un recibo de luz indica que el inmueble está a nombre de Pablo Esteban Cerda Guzmán, un profesor de primaria que —se presume— pudo haber sido compañero de Servando Gómez en sus años de docente.

Funcionarios de la Policía Federal indicaron que La Tuta fue detenido cuando salió de la casa con el rostro cubierto por gorra y bufanda para no ser identificado por los vecinos. Por esa razón, dijo Rubido en la conferencia de prensa que ofreció, no hubo disparos ni necesidad de resguardar jurídicamente el inmueble. No obstante el zaguán de la casa sí fue forzado, pues quedó chueco y entreabierto tras el ingreso de los federales.

Al salir, los uniformados no cerraron las puertas. Por eso ayer por la mañana el inmueble no estaba custodiado ni tenía sellos de la PGR, así que fue fácil entrar y recorrer el último escondite de Gómez Martínez, quien vivió (no se sabe con exactitud por cuánto tiempo) acompañado de su esposa e hijos.

En la estancia hay películas infantiles, muñecos, superhéroes y cuadernos con tareas de matemáticas y español hechas a lápiz. Junto al Capitán América quedaron dos metralletas de plástico y un sombrero blanco lleno de canicas. 

Se supone que la estadía sería larga. El refrigerador estaba lleno de comida recién adquirida en un supermercado: embutidos, lácteos, refrescos, frutas, legumbres y un pastel de chocolate. El congelador tiene carne de varios tipos y en la estufa quedaron ollas con comida ya preparada. Los trastes estaban sucios y en el pequeño patio quedó tendida la ropa que recién fue lavada.

En las habitaciones hay pantuflas de niños y mujer; la mayor parte de la ropa quedó empacada aunque otra más quedó revuelta en el piso. En los baños y clósets hay artículos de aseo personal e incluso medicamentos.

La más pequeña de las habitaciones evidencia la presencia de un adulto masculino, porque tiene una mochila con ropa, un par de botas de montaña, varios cargadores para celular, fundas de arma corta (una de ellas es nueve milímetros) y una arma blanca.

"La casa parecía estar vacía, hasta la noticia nos cayó raro", informaron vecinos. 

FOTO: EspecialMILENIO DIGITAL/ÉRIKA FLORES E IGNACIO ALZAGA