16 de mayo de 2013 / 01:18 a.m.

San Pedro Xalostoc • A una semana de la explosión de una pipa de gas en la comunidad de San Pedro Xalostoc, del municipio de Ecatepec, Estado de México, comenzó el éxodo de las familias afectadas, quienes por temor han empezado a abandonar sus casas ubicadas en la lateral de la autopista México-Pachuca.

La tarde de ayer, la señora Norma Angélica, vecina de la calle Cerrada de Cuauhtémoc, la zona más afectada por la explosión, echó las pocas cosas que logró rescatar del siniestro a una camioneta “estaquitas” de la marca Nissan de color rojo con blanco.

Un colchón, una cama, un librero de madera, entre otros muebles, fueron las únicas pertenencias que le quedaron del incendio que provocó la explosión de una pipa de gas de doble remolque la madrugada del pasado martes 7 de mayo en el kilómetro 14 de la autopista México-Pachuca.

“Voy a buscar un cuartito para rentar y vivir ahí mientras salen mis familiares que todavía están hospitalizados, cuando los den de alta ya veremos", dijo.

Asegura tener miedo de seguir viviendo ahí, donde hace una semana el estallido de la pipa provocó que se incendiara la casa donde vivió en los últimos años.

Con su hijo de alrededor de dos años de edad en brazos y el poco patrimonio que le quedó acomodado en la parte trasera de la camioneta, la mujer subió al vehículo y abandonó el lugar avanzando por la calle hasta el desnivel que cruza por abajo la autopista.

Magnolia Zúñiga, al igual que su vecina Norma Angélica, también decidió dejar su casa que sufrió algunas afectaciones. Ella -junto con su esposo e hijo- se fue a vivir a casa de su madre, en la misma comunidad de San Pedro Xalostoc, pero alejada de la autopista.

También su cuñado, su esposa y su hija, con quienes compartían la casa que su suegro les había prestado para vivir, se fueron a casa de los suegros de él, en otra colonia.

La tarde de ayer, Magnolia acudió a la casa donde vivía hasta hace una semana, donde trabajadores contratados por el ayuntamiento hacen algunos arreglos a la vivienda, sin embargo, ella aseguró que ni su familia, ni la de su cuñado van a regresar ahí jamás.

Cree que fue un milagro que nadie resultara herido, pues en las casas contiguas murieron varios de sus vecinos. “No entendemos cómo Dios nos dio la gracia de salir vivos”, sollozó.

Giovanni, cuñado de Magnolia, indicó que con el apoyo económico que las autoridades les han dado buscará comprar un predio en otro lugar y empezar a construir una nueva casa, "pero yo ya no regresó ahí", apuntó.

Aunque hasta el momento no hay un censo de las personas que han abandonado sus casas tras la explosión, son varias las familias que han solicitado su reubicación y otras han decidido irse. La mayoría coincide que no regresarán a vivir al lugar donde muchos de ellos perdieron a sus seres queridos.

Hasta el momento 25 personas han muerto por la explosión de la pipa de gas y 12 continúan internadas, dos de ellas de gravedad y dos menores son atendidos en Galveston, Texas; además de 36 inmuebles afectados y 29 vehículos dañados.

David López, quien perdió a 17 familiares a consecuencia de la explosión, también aseguró que ya no regresará a vivir a ese lugar. "Te quedas con la psicosis y con cualquier ruido te asustas, esa sensación va a durar mucho tiempo y no creo que la podamos olvidar jamás".

Manifestó que ni con todos los recursos económicos que les den las autoridades, nunca van a superar ni olvidar lo sucedido.

Giovanni, otro vecino de la Cerrada de Cuauhtémoc, quien tiene internados a tres familiares, entre ellos su mamá y su hermano, en los hospitales de Magdalena de Las Salinas, Rubén Leñero y en el de Alta Especialidad de Zumpango, es otra de las personas que asegura que ya no regresará a vivir a San Pedro Xalostoc.

"Si el gobierno nos apoya yo no quiero dinero, yo quiero mi misma casa pero en otro lugar, aquí ya no quiero seguir viviendo”, expresó.

La hermana de Giovanni, quien resultó con quemaduras fue dada de alta hace unos días, "pero tiene pesadillas que le impiden conciliar el sueño; sueña a mi mamá quemada y despierta gritando, no se ha recuperado", por lo que solicita apoyo psicológico para ella.

A la madre del joven, quien se encuentra internada en el hospital Magdalena de Las Salinas, los médicos ya la desahuciaron porque las lesiones que presenta son graves. “Nos dijeron que sólo esperemos el momento de su muerte”, narró.

El fin de semana, alrededor de 100 familias que viven en un asentamiento irregular ubicado a la orilla de la autopista México-Pachuca, en dirección a Hidalgo, pidieron al gobierno del Estado de México que las reubicaran a otro sitio, por el riesgo que implica vivir cerca de la carretera.

De acuerdo con el alcalde Pablo Bedolla López son alrededor de 300 familias las que viven a pocos metros de la barda de contención de la autopista. "Hasta el momento solo cinco familias de Xalostoc quieren irse, mientras de la parte oriente son como unas 100", informó.

El medio día de ayer, se realizó una misa de cuerpo presente en memoria de Adriana Hernández Enríquez, de 35 años, quien murió la mañana del martes pasado en el hospital Magdalena de Las Salinas.

Su cuerpo fue velado en la vivienda marcada con el número 3 de la Cerrada de Cuauhtémoc, lugar donde también se realizó la ceremonia litúrgica para pedir su descanso eterno. Posteriormente, su cadáver fue sepultado en el panteón de San Pedro Xalostoc.

Wendy Paola de 15 años y Andrea Monserrat de un año ocho meses, hijas de Adriana Hernández e Israel Garrido, ambos fallecidos, siguen internadas en un hospital de Galvestón, Texas, a donde fueron llevadas por la gravedad de sus quemaduras.

 — HERIBERTO SANTOS BAENA