30 de enero de 2013 / 04:01 p.m.

José Antonio Villarreal Villarreal, corista del grupo Kombo Kolombia desde hacía seis meses, es velado en una funeraria de la colonia Ladrillera.

 

 

Monterrey.- Tony era muy feliz con lo que hacía. Su mayor gusto y satisfacción era cantar y lo hacía con uno de los grupos vallenatos del momento: el Kombo Kolombia.

Lamentablemente, fue una de las víctimas de la masacre que quedó al descubierto la tarde del domingo, en el municipio de Mina.

Ahora, sus seres queridos lo recuerdan con agrado, con el mismo cariño que el propio Tony siempre tuvo para quienes lo rodearon.

“"La vida de mi hermano era una vida muy hermosa. Él no tenía vicios de nada. Amaba a su familia. Amaba a sus vecinos"”, expresó José Alfredo Villarreal, hermano de José Antonio.

El músico de 39 años de edad, vecino de la colonia Constituyentes de Querétaro, en San Nicolás de los Garza, tenía apenas seis meses en el grupo Kombo Kolombia, donde hacía coros.

“Era su mayor anhelo estar cantando. Era su hobbie, su gusto”, señaló José Alfredo, al ser entrevistado afuera de la funeraria, donde fueron velados los restos de su hermano.

Tony Villarreal tocaba el acordeón desde los 14 años. Con el paso del tiempo, aprendió a dominar prácticamente todos los instrumentos que se utilizan en el vallenato.

Según sus familiares, desde muy joven llegó a acompañar a otras agrupaciones, como la Tropa Colombiana, el Escuadrón M-19 y Celso Piña, entre otras.

“"Él no fue a ninguna escuela de música. Él todo lo aprendió escuchando, escuchando a los grupos colombianos que antes había"”, dijo José Alfredo.

Pero, durante el medio año que estuvo con el Kombo Kolombia, Tony nunca manifestó preocupación alguna, ni tampoco llegó a comentar que el grupo tuviera problemas.

“"Nunca comentó nada de eso (que estuviera preocupado o atemorizado). Siempre decía que le iba bonito, que iban y tocaban y venían. Todo bien tranquilo. No, él no tenía temor"”, reiteró el familiar.

El cuerpo de José Antonio Villarreal comenzó a ser velado en una funeraria de la colonia Ladrillera, en el sur de Monterrey, hasta donde acudieron decenas de sus compañeros músicos, quienes entonaron algunas melodías en su honor.

Se espera que esta mañana concluyan los servicios funerales, con la cremación de los restos.

A Villarreal Villarreal le sobreviven su esposa y tres hijos varones, cuyas edades son 6, 10 y 18 años.

AGUSTÍN MARTÍNEZ