11 de abril de 2013 / 11:22 p.m.

Monterrey.- • Dos mujeres, dos historias colaterales al desalojo de los puesteros sobre las avenidas Morelos y Padre Mier, con muchos años de laborar vendiendo mercancías en sus puestos ambulantes.

A ambas les cambio la vida, a ambas les espera un futuro incierto, sin embargo, las dos luchan para que se les devuelva ese espacio donde día a día acudían a vender, ese corto espacio que para muchos no vale nada y que sin embargo para ellas era su única fuente de ingresos.

A sus 75 años, la vida de Doña María Teresa Esparza, el desalojo le dio un giro completo a su vida y en solo unos momentos le cambio radicalmente luego de que, al igual que más de 200 personas, su puesto, principal fuente de ingresos de fue retirado de la calle.

Con 50 años de vender mercancía diversa en la vía pública, para Doña Teresa el presente es problemático y su futuro no es del todo halagador.

"En realidad todo me cambio, no sé qué hacer, vender era el único sustento, era de donde me mantenía y saque adelante a mis hijos, ahora no sé qué hacer, no tengo para pagar la renta y no hay para comer, uno vive al día y como no hay trabajo, pues no hay comida", dijo Doña María Teresa Esparza.

La señora recordó como ha transcurrido la mayor parte de su vida en varios puntos de la ciudad vendiendo productos varios.

"Comenzamos en lo que antes era el Mercado Colón, pero antes de que se estableciera el que tiraron, luego me fui a otro punto ubicado en Juárez y Matamoros, luego en Padre Mier y de ahí hasta ahora.

"No entiendo porque hacen lo que hacen, no tengo para comer, pero tengo que estar aquí apoyando a mis compañeros, apoyando para salir adelante, no es justo que pase esto, somos personas que trabajan.

"Tengo mis hijos, pero ellos ya hicieron sus vidas, no quiero ser una carga para nadie, y yo me he valido por mi misma y no es justo que nos hagan todo esto, no le hemos hecho nada malo, vendo dulces y fritos, no vendo nada que esté prohibido", fue la queja de Doña María Teresa.

32 años de labor

Alma Alicia Morales ha visto muchos cambios en el trazo urbano del centro de Monterrey, con más de treinta años dedicados a la venta de mercancía diversa en las calles y banquetas de la ciudad, ahora su panorama es sombrío.

Sin un punto donde vender sus productos, el temor de Doña Alma Alicia es fundado, ya que carece de un sitio para vender y por lógica no tiene una fuente de ingresos.

"Historia eso es lo que sobra, no podemos decir que la medida de correr a los comerciantes sea justa, la mayor parte no tenemos nada para afrontar lo que viene, vivimos al día.

"Nosotros iniciamos en la calle Morelos, hace 32 años, desde antes que la calle se hiciera peatonal y creo que la alcaldesa (Margarita Arellanes) no había nacido, nos pega duro, somos gente de trabajo, que quiten las cantinas y los tables dance eso si es malo.

"Cuando nos desalojaron nos trataron como si fuéramos delincuentes, esa es la manera en como nos ganamos el pan de cada día, no vendemos droga, está mal que se ensañen", dijo Doña Alma Alicia.

Doña Alma Alicia ha visto pasar el paso de los años y de la fisonomía de algunas de las princípiales vialidades de Monterrey, bellos recuerdos, nostalgia de tiempos mejores.

"De este puesto he obtenido lo suficiente para salir adelante con mis hijos, no nos dan alterativas, no podemos tener la esperanza de que sea mejor lo que viene.

"No tengo casa para vivir, de vendedora no gozo de pensión, pero hay que seguir luchando, fueron 32 años de vendedora y pueden ser otros más de lucha para volver a ese espacio donde siempre hemos estado", dijo la comerciante.

LORENZO ENCINAS