27 de agosto de 2013 / 09:01 p.m.

La competencia interna a elevado la calidad futbolística del León y, a diferencia del año pasado que no se tuvo la consistencia necesaria sobre todo en el torneo Clausura donde los verdes sufrieron demás para obtener a penas 16 puntos, en este momento no sólo siguen jugando a un gran nivel también se les han dado los resultados.

"El equipo tiene una mayor madurez, aprendió de lo que le había pasado el torneo pasado y este torneo en partidos en donde no le salen bien las cosas o no concreta, no pierde y eso es lo importante cuando no se puede ganar no perder y seguir sumando y eso nos ha pasado", destacó el uruguayo Matías Britos.

Los refuerzos para esta temporada comenzaron a marcar diferencia desde el primer partido y eso ha provocado que hasta un jugador tan regular como Matías Britos lo recienta. A pesar de su gran intensidad par jugar y su gran aporte dentro de las dos áreas el atacante uruguayo ha tenido que arrancar en la banca.

"Sí el nivel individual ha aumentado, no tengo duda, el nivel del torneo pasado no fue el que se esperaba y por eso los resultados, así que creo que se levantó el nivel, también una mejor pretemporada con una buena cantidad de partidos que nos permitió llegar bien a todos, la competitividad es lo que hace que aumente el nivel de todos.

"me ha tocado en los dos últimos partidos venir de la banca pero no quita que hay que seguir trabajando duro", comentó.

En particular, la evaluación del nueve esmeralda destaca dos puntos: La falta de gol y la entrega. Dos puntos totalmente equidistantes. Britos no ha podido marcar una anotación más en ninguno de los torneos donde defiende la playera del León.

El delantero tiene la mira chueca y la puntería desafinada, sin embargo le aporta verticalidad, presencia de área y mucha entrega en todo el campo, esto le genera al León espacios y situaciones de gol para el resto de sus compañeros.

El delantero metiendo gol es indispensable, y sin hacerlos se ha convertido en un revulsivo.

"Trato de dejar todo en la cancha siempre, pelear cada pelota como la última, sabiendo que por insignificante que parezca puede convertirse en productiva.

Francisco Vela