ALBERTO SANTOS
25 de agosto de 2013 / 03:44 p.m.

Monterrey • Una vez más, la pugna de los 12 hombres sigue siendo la misma: mandar o no a un joven acusado de asesinar a sus padres a la silla eléctrica.

La tarde del sábado volvió a la Sultana del Norte la puesta en escena 12 hombres en pugna, uno de los mejores trabajos escénicos de todos los tiempos.

Después del gran éxito que ha obtenido la producción de Jesús Ortiz de Pinedo, la historia volvió pero ahora al Teatro de la Ciudad para satisfacer la demanda ocasionada semanas atrás con la nueva alineación que hoy la integran.

La historia es la misma que se presentó en el Auditorio San Pedro, sólo que en esta ocasión hubo un cambio en uno de los jueces, ya que en lugar de Óscar Ortiz de Pinedo ocupó el lugar de Carlos de la Mota.

 

Al entrar al teatro, la escenografía transporta a los espectadores al montaje que hace cinco años estelarizó Ignacio López Tarso, pero basta tan sólo un minuto después de la entrada de los actores para que el público se sorprenda con un nuevo montaje claramente renovado y con muchos toques de comedia.

 

El elenco de los jurados, conformados por Héctor Suárez, Gustavo Rojo, Roberto Blandón, Juan Ignacio Aranda, Roberto Ballesteros, Fernando Ciangherotti, Fernando Becerril, Pedro Sicard, Luis Fernando Peña, Darío Ripoll, Darío T. Pie y Óscar Ortiz de Pinedo arranca las carcajadas del público sin recurrir al chiste del pastelazo, ya que son los mismos diálogos que matizados de una forma tal provoca la hilaridad de los presentes.

 

Las diferencias en la pieza teatral son muy notorias al primer montaje, ahora toda la trama no gira alrededor del Jurado 8 que en la primera ocasión era representado por Ignacio López Tarso, ahora recae en el Jurado 3 al que da vida Héctor Suárez.

 

Suárez sabe muy bien su oficio, por lo mismo, desde el primer momento en que toma su lugar como jurado lleva a que los espectadores lo odien, sin embargo es él quien se lleva la mayor parte de los aplausos.

 

Cada uno de los actores nos demuestra facetas poco vistas por los espectadores que ha seguido sus trayectorias.