23 de junio de 2013 / 12:17 a.m.

Un toque de inspiración de Jonathan Espericueta provocó la algarabía de su familia y millones de mexicanos que solo por un momento abrazaron con ilusión un arranque prometedor del Tri en el Mundial Sub 20.

Desde muy temprana hora, las familias de los seleccionados nacionales se dieron cita en el hotel de concentración previo a su primer choque de la justa mundialista ante la Selección de Grecia.

Los papás Jorge y Juani, sus hermanos Litzy y Jovanni, acompañaron al jugador de Tigres en toda su jornada sabatina, que para desgracia de México culminó con una derrota por 2-1.

Sin embargo, por apoyo no quedó. Cada una de las familias de los jugadores así como un puño de aficionados que se dieron cita en el Estadio Kamil Ocak, animaron a los juveniles durante los minutos del cotejo de ayer.

Cuando los griegos se pusieron por delante del marcador, en la tribuna los gritos de alientos de los mexicanos no se apagaron. Al contrario, continuaron en su rol de contagiar a los suyos.

Esa dosis de motivación, poco a poco surtió efecto para superar el golpe propinado por los subcampeones de Europa.

El "México, México" no perdió vigencia y continuó asfixiando hasta el gol del empate, en pleno clímax del primer tiempo.

Al minuto 40, Jorge Jonathan Espericueta, campeón del mundo Sub 17, cobró magistralmente de zurda un tiro libre directo lejos del alcance del arquero Stefanos Kapino para el empate momentáneo de 1-1.

Ahí, llegó el momento sublime de la tarde en Gaziantep. La familia Espericueta gritó y gozó el golazo del Espiri. Fue un tremendo mensaje hacia los corazones mexicanos y griegos que el Tri había vuelto. Y que en el jugador de Tigres reposa un arma mortal para cualquier enemigo.

"Fue una emoción muy padre, me dio mucho gusto que me hijo metiera el gol del empate", comentó con satisfacción incompleta, Juany, la mamá de Jorge.

Y es que en el clímax del segundo tiempo, llegó la estocada de los griegos, que para entonces sí apagaron el ánimo mexicano. Aunque aún restan dos juegos para enderezar el camino y las familias de los jugadores desde ayer mismo arrancaron su plan de rescate para recordarles quiénes son y qué lograron muchos de ellos en el Mundial Sub 17.

"Sentí bien bonito, me emocioné mucho, pero creo que Espiri habría cambiado su gol por una victoria. Pero bueno, los muchachos están bien mentalizados en lo que quieren, son maduros y no van a bajar los brazos", comentó su papá.