16 de marzo de 2013 / 08:57 p.m.

Los habitantes del sector El Nacional, que se extiende desde la zona de la Central de Autobuses hasta la Casa de la Cultura, han sabido acostumbrarse a los negocios que se encuentran alrededor de sus viviendas.

 

Monterrey.- El popular barrio El Nacional, que muchos alcaldes han intentado regenerar, sigue teniendo hoteles de paso y negocios con giro negro, alrededor una escuela primaria y un jardín de niños, sobreviven, con los necesarios para mantener en operación los planteles.

A diferencia de otras escuelas a las que les faltan aulas para la atender la demanda, a la Escuela Monterrey, le sobran.

La institución de la colonia Sarabia, atrás del Mercado del Norte, pertenece a un sector deprimido en donde además hay aguas pestilentes y áreas que son basureros a cielo abierto.

Aunque los padres de familia ya se acostumbraron a que sus hijos vivan cerca del vicio, reconocen que es mínimo el número de alumnos, además las autoridades tienen en el abandono el plantel.

El edificio de esta escuela está deteriorado en todas sus ventanas; tanto del primer nivel como el segundo tienen vidrios quebrados, lo que resulta muy incómodo a los niños durante el invierno.

“Nos tienen muy olvidados, ojala con este reportaje nos hagan caso, que le den una manita de gato a la escuela, mire cómo se está cayendo a pedazos”, dijo Fatima Barrientos, madre de familia.

“Pero fíjese usted, atrás hay un antro que funciona todo el día y la noche, no para”, agregó.

Refirió que a las mamás que van a darles el lonche a sus hijos, les dicen cosas los “viejos” que están bebidos y se orinan en la vía pública y los muchachos y niñas del plantel educativo los ven.

También, entre los que piden atención para el sector se encuentra el propietario de un negocio de venta de barbacoa, menudo y comidas corridas, se trata de Santos Narváez, quien tiene 50 años con el inmueble que existe desde hace 70 años, pues los primeros 20 lo manejó su padre y desde ese entonces opera día y noche, los 365 días del año.

Otro locatario del sector, Vicente Guerrero Jiménez, comerciante que oferta frutas y legumbres, cazuelas, jarros, platos y tazas de barro, dijo que es poca la gente que llega hasta los negocios por las condiciones que lo rodean.

“Estamos batallando y sufriendo mucho, porque aparte de que no hay gente, pues todo lo que rodea a este sector se encarga de espantarla, porque de verdad está gruesa la inseguridad”, asegura.“No tenemos vida, nos tienen ahorcados prácticamente aquí en el Mercado del Norte, no le ofrecemos nada de comodidad a la gente por eso no vienen, está abandonado, ojala que el gobierno nos diera la mano cuando menos para pintarlo”, expresó.

VÍCTOR SALVADOR CANALES