27 de noviembre de 2013 / 04:24 a.m.

Parece que ya nunca sabremos si Derrick pudo destronar a Miami. Los Bulls de Chicago anunciaron ayer que la lesión de meniscos de la rodilla derecha de Derrick Rose, el guardia armador de los Bulls, era tan grave que el Jugador Más Valioso de la campaña 2010-2011 seperderá el resto del año.

Solo diez partidos después de regresar a la cancha con grandes expectativas, Rose había tardado en tomar ritmo, pero gradualmente recuperaba su motricidad y primer paso hacia elaro. Su lesión en el primer juego de los playoffs de 2012 fue un monumento a lafutilidad. Con un minuto 22 segundos ?en un partido que los Bulls ganaban por 12 puntos, en la primera ronda de playoffs contra Filadelfia?, Rose dribló para hacer una parada en dos puntos y antes de saltar se tomó la rodilla izquierda.

Se desgarró el ligamento anterior cruzado de esa rodilla y pasó la postemporada y toda la siguiente temporada regular fuera. Fue dado de alta para jugar en los playoffs de 2013, pero él eligió no hacerlo a pesar deque su equipo lo necesitaba.

Rose no sentía confianza y no quería regresar a medias, optó por pasar el periodo entre campañas extendiendo su rehabilitación para asegurarse de que su estado físico sería ideal.

El pasado 22 de noviembre,en juego contra los Blazers, Rose intentó hacer un corte hacia el aro para eludir la marca de Nicolas Batum y su rodilla se dobló lateralmente. Rose sedesgarró un menisco lateral, esta vez de la rodilla derecha.

La lesión cambia otra vez el panorama del Este, en donde la simple presencia del bólido de los Bulls bastaba para devolver a los de la ciudad de los vientos a la contienda por el Larry O'Brien, y eran los favoritos de muchos para enfrentar al Heat en laFinal del Este.

Pero sin Rose, ahora Chicago tendrá que pensar en un plan B que no incluya a Derrick, que tiene contrato con ellos hasta la campaña 2016-2017. El equipo podrá solicitar una compensación de la liga en este año para contratar a otro movedor e intentar seguir adelante, con otra identidad y otro líder.

Los Bulls ya no tienen a Nate Robinson (Denver) ni a Marco Belinelli (San Antonio), los dos jugadoresque se hicieron cargo de la posición mientras Rose no estaba y que ayudaron aderrotar en siete juegos a los Nets de Brooklyn en primera ronda de los playoffs el año pasado. Los Bulls, con Kirk Hinrich llenando la posición, son talentosos, y con el coach Tom Thibodeau capaz de concebir la defensiva másacuciante de toda la NBA en sus diagramas, pueden llegar a playoffs confacilidad.

Pero el impacto de la lesión es a todas luces también emocional, con los Bulls perdiendo por margen histórico en su partido del domingo, 39 puntos. Al menos ahora no tienen falsas expectativas sobre un regreso, la opción elegida por la franquicia fue reparar del todo la rodilla de D'Rose y ahora tendrán que esperar otro año completo.

Chicago tendrá que buscara un nuevo movedor y en la agencia libre suenan varios nombres y posibles transacciones, pero saben que nada reemplaza el impacto de Rose, que exigíadoble marca cuando estaba en la parte alta del perímetro y aparte de creativo con el balón era una fuerza anotadora imparable en uno contra uno. Esa clase de jugador no abunda, ni en la NBA.

El papel de Rose es innegable en el lapso en que fungió como el mejor movedor de pelota de la Conferencia Este. El también Novato del Año de la temporada 2010-2011, llevó a su conjunto dos veces a ser el mejor registro de la Conferencia, la mejor defensiva y un seguro adversario para las aspiraciones playeras de LeBron James.

El impacto de supresencia fue tal que múltiples previewsde la campaña daban a los Bulls como el segundo mejor equipo de la Conferencia, pues en la pretemporada, (la cual Derrick insistió en jugar), se mostró queaunque oxidado por el tiempo fuera del nivel elite de la NBA, Rose era un factor de cambio para los Bulls lo que dicen: un game changer.

Con muchas expectativas Rose comenzó este año y tan solo dos partidos anteriores a su desafortunada lesión terminaron con el invicto de Indiana con 20 puntos suyos y una actuación de líder que hizo sugerir el regreso de la franquicia a la notabilidad.

Más porque se veía ese orgullo de antaño de los astados en el United Center, donde también, cabe mencionar, unos Bulls sin él, con Hinrich como movedor, terminaron con la segunda mejor marca de ganados consecutivos de la historia, los 27 de los Heatde Miami la temporada pasada.

Peligrosos paralelos

Los Bulls optaron por reparar toda la rodilla de Rose y esperar otro año hasta la próxima temporada. Pero prestando atención a la historia, su caso es tan triste que ahora la incógnita podría ser no si regresará a ser el mismo de antes, sino si volverá a jugar en la demandante NBA otra vez.

El año pasado esperaba sanar de la rodilla izquierda para regresar y cambiar el destino de su franquicia, pero los problemas en la otra rodilla lo emparentan con dos tristes historias que dejaron a aficiones enteras descorazonadas. Las microfracturas en las rodillas de Greg Oden, primera selección global del draft de 2007, al cuallos Blazers eligieron sobre Kevin Durant, la superestrella de los Thunder de Oklahoma.

Y Brandon Roy, también de los Blazers, que dejó la liga por sus lesiones, luego de ser por cinco campañas el jugador franquicia de los Blazers de Portland y en palabras de no pocos expertos una súper estrella ya hecha y derecha.

Roy dejó la liga para volver al inicio de la pasada temporada para reforzar a los Timberwolves de Minnesota. Es ahora triste su imagen ante cámaras declarando que estaba listo para hacer lo que le pedían. Trágico que ni eso podría. Roy jugó cinco encuentros antes de darse cuenta que no tenía casi cartílago en sus rodillas y era imposible para él seguir adelante y abortó su plan de seguir jugando en laNBA.

Rose, por su parte, recibió muchas críticas por su decisión de guardarse hasta sentirse mentalmente listo, cuando algunas voces incluso recomendaban que descansara incluso otro año sin volver a los atléticos saltos en que su cabeza casi toca el aro. Ahora es la otra rodilla y otra larga y complicada recuperación en puerta, el jugador de 25 años tendrá que tener una entereza descomunal para enfrentar lo que seviene.

Falsos faros de luz

El milagro de AdrianPeterson, el corredor de los Vikingos de Minnesota que ocho meses después deuna lesión de rodilla ya estaba jugando y fue el mejor corredor de la NFL en2012, es un mal ejemplo que los atletas de la NBA han intentado seguir, pero la recaída de Rose incluso podría retrasar el regreso de Rajon Rondo, que ha fungido como asistente provisional del nuevo coach de Boston, Brad Stevens.

El movedor de los Celtics está en rehabilitación de una lesión similar a la de Rose en 2012, y aunque no ha jugado un solo partido de este año los desesperados Knicks de Nueva York intentan conseguir sus servicios sabedores de que su contrato con los de Beantownsolo llega hasta la próxima campaña. Tal vez lo acontecido con el armador delos Bulls les haga reconsiderar y esperar a ver cómo regresa Rondo, o si ésteregresa o viendo lo ocurrido decide descansar toda esta temporada.

Dados los estragos que hacausado este tipo de lesiones y cómo han dejado secuelas, quizá lo siguiente dela NBA sea imponer un protocolo, que el comisionado de la liga entrante AdamSilver, se lo tome tan en serio como el problema de las conmociones cerebralesde la NFL, pues los últimos años lo ha sido.

Y comienzan a mencionars eejemplos de recuperaciones milagrosas para alentar a Rose en este nuevo periodode recuperación, como Russell Westbrook que se lesionó en abril pasado regresó dos juegos después de iniciada la presente temporada, y lo hizo con el mismoaplomo que tenía cuando se fue. O Chris Paul que tuvo lesión de meniscos en2010, pero ha gozado de una carrera sobresaliente desde entonces y estatemporada es líder en asistencias y tiene a sus Clippers de Los Ángeles en primerlugar de la División del Pacífico.

Pero los otros dosejemplos, como ya se dijo, son Roy y Oden; o el lado más amable (si eso esposible), pero no menos desconcertante, de figuras como Grant Hill, ShaunLivingston, Tracy McGready, a los que una lesión los sacó del potencial desuper estrellas en algún momento de su carrera, (Hill y McGready ya lo eran), ytuvieron que continuar sus respectivas vidas adaptándose a no ser un jugador dealto impacto, sino uno más.

JESÚS SERRANO