17 de agosto de 2013 / 08:46 p.m.

Monterrey.- • Era como estar entre las garras de la muerte, en realidad eran los fierros retorcidos del coche, que había estrellado contra un árbol, mientras daban las últimas vueltas después de la parranda que se había prolongado toda la noche.

Nadie se explicaba cómo Brandon Iván Zertuche Salazar pudo incrustar su cuerpo debajo del volante, y entre los pedales del coche Malibú que conducía a toda velocidad por la avenida Eugenio Garza Sada.

Pero ahí estaba, mientras los paramédicos de Cruz Verde y Protección Civil luchaban contra el tiempo y las láminas retorcidas para sacar al joven, quien gritaba como si estuviera muriéndose.

Todo fue alegría durante la noche.

Brandon Iván la había pasado de maravilla con sus amigos, Sergio Garza Espinosa, de 20 años; Cecilia Abigail Arellano Monsiváis, de 20; y otra chica de quien aún no se conoce el nombre.

En el interior del coche, cuyas placas eran SPK- 20- 97, estaban las huellas de la parranda: un montón de botes de cerveza vacíos.

Todavía llegaron a comprar un último six pack, pero ya no alcanzarían a beberlo.

La velocidad, la falta de pericia al conducir y el estado de embriaguez, se conjugaron para que Brandon Iván equivocara el camino, y en vez de tomar la línea recta del carril de Garza Sada, se subiera al camellón central.

Eran las seis de la mañana. Pudo haber quedado en una anécdota graciosa, de haberse subido al camellón para brincar al otro carril. Pero en el camino estaba un árbol, y chocar con este a cien kilómetros por hora, no es cosa de risa.

Los jóvenes quedaron atrapados en el acordeón gigante en que se convirtió el Malibú.A tres de ellos pronto los pudieron rescatar, y las ambulancias de la Cruz Roja y Cruz Verde los llevaron al Hospital Universitario y de Zona del IMSS.

Brandon Iván quedó abrazado por los fierros de lo que minutos antes era un coche.

Para él, fueron horas las que sufrió mientras era rescatado.

En realidad, fueron cinco minutos. Al final, los rescatistas lograron salvarlo, aunque en la aventura sufrió varias fracturas en la pierna derecha.

Le fue bien, pues en ese percance pudo morir.

FRANCISCO ZÚÑIGA