28 de junio de 2013 / 01:39 p.m.

No fue un triunfo espectacular ni nada por el estilo. Más bien, fue a la uruguaya, por la mínima y con algo de sufrimiento. Pero la Celeste sorteó esa visita a Puerto Ordaz con un 1-0 para meterse al quinto puesto de la eliminatoria, que otorga un boleto al repechaje contra un equipo de Asia, cuando todavía le restan cuatro fechas.

Con ese referente fresco, el equipo de Oscar Tabárez llegó a Brasil de ánimos renovados para disputar la Copa Confederaciones, donde le dio un gran susto al anfitrión en semifinales, y el domingo disputa el tercer lugar contra Italia.

"Volver a creer", señaló Tabárez al resumir el ánimo del conjunto luego de su revés 2-1 el miércoles ante Brasil en Belo Horizonte, un partido en el que Uruguay jugó mejor que la Verdeamarela por largos tramos, falló un penal y en general tuvo varias oportunidades para llevarse la victoria.

El desempeño uruguayo en la Confederaciones —triunfos sobre Nigeria (2-1) y Tahití (8-0) en fase de grupos, derrotas contra España (2-1) y Brasil (2-1) en primera ronda y semifinales, respectivamente— deja satisfecho a Tabárez, independientemente del resultado del compromiso del domingo en Salvador.

Tabárez volvió a utilizar su tridente ofensivo de Diego Forlán, Luis Suárez y Edinson Cavani con buenos resultados, y el equipo recuperó la confianza que había perdido luego de una seguidilla de seis partidos sin ganar en las eliminatorias, que incluyó derrotas 4-0 ante Colombia y 3-0 frente a Argentina.

La recta final de las eliminatorias le depara partidos contra Perú, Colombia, Ecuador y Argentina. El primero es un rival directo en la lucha por el quinto lugar, y los otros tres están inmediatamente encima en la tabla, junto con Chile. Un tramo en el que Uruguay podría incluso meterse en el vagón de la clasificación directa... o quedar sin posibilidad alguna de acudir al Mundial de Brasil.

"Antes de jugar el partido definitivo con Venezuela se volvió a creer que se podía", recordó Tabárez. "Eso fue importante. Los futbolistas saben que se puede jugar a un nivel de intensidad similar al de los mejores momentos".

Ese nivel ayudó a Uruguay a ser semifinalista y terminar cuarto en la Copa del Mundo de 2010 en Sudáfrica, y a conquistar su 15to título de la Copa América al año siguiente en Argentina.

Tabárez destacó que el desempeño en la Confederaciones le devolvió a Uruguay "la convicción de que, más allá de las dificultades, podemos ganar, podemos perder, pero podemos competir con los equipos de alto nivel".

Ap