10 de junio de 2013 / 09:00 p.m.

Guerrero • Lo ocurrido en el Centro de Readaptación Social del municipio de La Unión, Guerreo, donde nueve internos que fueron rescatados por un grupo armado, podría replicarse en 13 centros penitenciarios más, advirtieron ex directores de penales.

Señalaron que dichos penales operan con falta de personal y sin equipo de vigilancia ni armamento suficiente.

Tras el rescate a balazos de nueve presos, en una acción que generó la muerte de dos custodios, un grupo de ex directores de penales de mediana seguridad que pelean legalmente por su reinstalación, manifestó que al menos 13 de los 17 Centros de Readaptación Social (Ceresos) que operan en Guerrero son vulnerables ante ataques de grupos del crimen organizado.

Rafael Rivera Arizmendi, Omar Valdovinos Brito Salmerón, Edwin Nava Jiménez y Rigoberto Salazar Hernández señalaron que al menos en Guerrero, el área de readaptación social es la más abandonada de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) estatal.

Aseguraron que solamente los Ceresos de Chilpancingo, Acapulco e Iguala tienen personal, armamento, equipo de vigilancia e infraestructura suficiente; los restantes operan en condiciones precarias e inseguras, incapaces de repeler una acción dirigida por parte de la delincuencia.

En el Cereso de La Unión, donde se registró el rescate a balazos de nueve presos, el ex director Benito Valdovinos Salmerón señaló que solo se tienen 16 custodios para vigilar una población de 160 presos, esos 16 se dividen en dos turnos y por cada uno se quedan ocho elementos.

La correlación es de 20 presos por cada custodio en La Unión, lo que impide tener un resguardo adecuado.

Los ex directores señalaron que de diciembre de 2011 a septiembre de 2012 se registró el despido del 30 por ciento del personal.

De los 17 directores 12 fueron despedidos por no acreditar los exámenes de certificación, pero sostienen que los resultados nunca se dieron a conocer y más aún, los que se quedaron tampoco tienen la acreditación correspondiente.

Los ex directores despedidos estaban a cargo de los penales de Chilpancingo, Tixtla Técpan, Ometepec, San Luis Acatlán, Ayutla, Zihuatanejo, Teloloapan, Coyuca de Catalán, Malinaltepec y La Unión.

Consideran que la mayoría de los Ceresos de Guerrero son vulnerables a situaciones como la ocurrida el domingo, ya que son muchos los años en que el sistema carcelario de Guerrero ha operado completamente en el abandono.

ROGELIO AGUSTÍN ESTEBAN