25 de diciembre de 2013 / 05:35 p.m.

Aunque no pudo lograr un Majors, Tiger Woods cerró el año con un gran golf.

 

Tiger Woods se aproxima a la frontera vertiginosa de los 40 años -cumplirá 38 años el 30 de diciembre- en plenitud, intacto, recompuesto al detalle en amor, salud y golf que le convirtieron en el referente de 2013.

La reconversión de 'El Tigre' y su escalada al número uno mundial han sido los sustantivos de un año intenso de golf. Su dominio, no obstante, no ha sido pleno y sí distinto a su etapa omnipotente antes de sus lesiones y escándalos sexuales.

Este año, Tiger dejó escapar el triunfo en los cuatro Grandes, pero comenzó en el tercer puesto del escalafón y lo cierra en la cumbre.

La esquiadora Lindsey Vonn probablemente sea la persona que más haya tenido que ver en el repunte de Woods. En marzo, la pareja hizo público su noviazgo.

"Queremos ser tratados como una pareja normal y continuar compitiendo como atletas", adelantó el golfista, que por entonces ya pisaba la cumbre ante el frustrante descenso del norirlandés Rory McIlroy.

El póquer del Grand Slam es verdad que dejó fuera a Tiger Woods, para descubrir los triunfos del australiano Adam Scott (Augusta), el inglés Justin Rose (Open USA), Phil Mickelson (British) y el también estadounidense Jason Dufner (US PGA).

Sin embargo, los propios jugadores del Tour estadounidense, que es el circuito más importante del mundo, señalaron en septiembre a Tiger como el mejor del año.

El californiano había sumado cinco victorias (Farmers, Memorial, Arnold Palmer, Cadillac y The Players) y acabó, también, como nº1 en la lista de ganancias (8.553.439 dólares)

La carrera sigilosa y meditada de Tiger tuvo competidores que sí hicieron mucho ruido, y que hallaron en 2013 su plataforma de lanzamiento.

El sueco Henrik Stenson logró ser el primer golfista en ganar la FedEx Cup en los Estados Unidos y la 'Race to Dubai' en Europa.

En cuanto a Adam Scott, no solo conquistó para Australia la primera chaqueta verde de Augusta, sino que se situó segundo de la lista mundial, tras el rastro de Tiger.

En el ámbito femenino, la victoria de Europa en la Solheim Cup -versión femenina de la Ryder- y por primera vez en suelo estadounidense originó una avalancha de preguntas y respuestas sobre esa supuesta hegemonía norteamericana, que en el LPGA Tour tampoco se materializó por culpa del poder de Oriente.

Las golfistas asiáticas atraviesan los continentes con otro chasis y distinto motor. La coreana Inbee Park acaba el año como la mejor del mundo, como relevo de la taiwanesa Yani Tseng.

Beatriz Recari no solo fue una de las brillantes tres españolas que compitieron por Europa en la Solheim, sino que la navarra conquistó dos torneos en el LPGA Tour y firmó un 'top-10' en la lista de ganancias en el mejor y más competitivo escaparate del golf femenino mundial.

Para el golf masculino español el triunfo de Gonzalo Fernández-Castaño a finales de octubre acabó en Shangai con una sequía de títulos que comenzaba a ser preocupante y que, definitivamente, cayó en el olvido con el éxito de Miguel Ángel Jiménez en Hong Kong.

Jiménez, que cumplirá 50 años el 5 de enero de 2014, ganó en diciembre y por cuarta vez en la metrópoli china y estiró por unos meses su récord de campeón más longevo en el Tour asiático.

Solo una semana después, Sergio García se impuso en el torneo de Tailandia y cerró unos formidables 50 días para el golf español.

García recuperó su olfato y el 'top-10' mundial, mientras que el jugador andaluz exhibió sus fibras incombustibles al final de un curso con matrícula de honor para Tiger Woods, quien nuevamente es el deportista mejor pagado del mundo y que promete en 2014 elevar al menos hasta quince sus títulos de Grand Slam.