7 de agosto de 2013 / 12:17 a.m.

Tiger Woods no ha dejado nada a la suerte en lo que representa su última oportunidad de ganar un mejor este año.

A unos días de imponerse por una diferencia de siete golpes en Akron, lo que marcó su quinta victoria de la temporada, Woods se presentó el lunes por la tarde en el campo Oak Hill y pasó buena parte de su tiempo haciendo algunos putts, en busca de avezarse a los caprichos de los greens. Seguro está consciente de que su incapacidad de ajustarse al green fue lo que descarriló su intento por coronarse en el Abierto Británico hace dos semanas.

Woods pasó tiempo también con Steve Stricker, en una conversación sobre los putts.

Otros golfistas seguramente se sintieron intimidados al ver que los dos estadounidenses estaban charlando. La última vez que Stricker le dio algunos consejos sobre el putt fue en marzo, y Woods ganó tres de sus cuatro torneos siguientes.

Pero en el Campeonato de la PGA está en juego algo más grande.

No es la primera vez que Woods llega al último major de la temporada con la necesidad de ganarlo para no terminar el año sin un solo trofeo grande en sus manos. La diferencia respecto de los años anteriores es que Woods ha podido triunfar ahora casi en cualquier certamen, salvo en los majors.

El Bridgestone Invitational que concluyó el domingo marcó su quinto triunfo del año. Sólo en dos ocasiones, durante los últimos 30 años, un golfista ha cosechado tantas victorias en la Gira de la PGA sin conquistar un major.

En ambas ocasiones, ese golfista fue Woods, en 2003 y 2009.

Pero Woods no pareció tan nervioso como debería encontrarse alguien que no ha podido conquistar su 15to major en los últimos cinco años.

"Creo que ganar un major significa automáticamente que tuviste un gran año", dijo el martes, luego de disputar nueve hoyos y pasar incluso más tiempo en la zona de prácticas, afinando un golf que ya parece maravilloso. "Incluso si no pasas el corte en los otros torneos que juegas, si ganas un major eres parte de la historia".

"Creo que este año ha sido muy bueno para mí, pues he ganado cinco torneos", añadió. "Y si miras la calidad de los torneos que he ganado, incluidos el Players y dos de la serie World Golf Championships, creo que he andado muy bien".

En sus años de gloria, se habría considerado que Woods fracasaba si no se imponía en un major. Pero cuando se le preguntó su ha ajustado a la baja sus ambiciones durante su sequía de cinco años, Woods respondió con un simple "no".

¿El año seguiría siendo bueno sin un major?

"Sí", respondió Woods, quien no ofreció más detalles y sonrió.

Aun así, reconoció que el 15to major en su palmarés ha sido más difícil de lograr de lo que él mismo imaginó. Ha corrido mucha agua por el río desde aquella victoria en un desempate del U.S. Open en Torrey Pines en 2008.

Woods se sometió a una cirugía reconstructiva de la rodilla izquierda, que lo obligó a perderse el resto de aquella campaña. A finales de 2009, se revelaron sus múltiples relaciones extramaritales que derivaron en su divorcio y le costaron millones de dólares en patrocinios perdidos.

Por su fuera poco, surgieron más lesiones que forzaron al astro a perderse dos majors en 2011.

Y el hecho que irrita más a Woods sobre los torneos recientes es el mismo que le da esperanza.

"He tenido oportunidades en los últimos nueve hoyos quizás en la mitad de esos domingos en los últimos cinco años; he tenido la oportunidad pero no he ganado", dijo. "La clave es seguir consiguiendo las oportunidades. Eventualmente las aprovecharé".

En esta nueva oportunidad podría poner fin a la sequía más extensa de su carrera —sin un título en 17 majors en cinco años— para finalmente retomar el camino a su búsqueda del récord de 18 majors ganados, impuesto por Jack Nicklaus.

Esta es la 20ma ocasión en que Woods ha ganado un torneo previo a un major, y ha ganado el Campeonato de la PGA, el último de la temporada, sólo cuatro veces.

Ap