24 de junio de 2013 / 01:57 a.m.

Cumplido el trámite contra Tahití, la agenda de Uruguay se complica considerablemente. Ahora viene el partido que el técnico Oscar Tabárez avizoró desde hace días, el duelo con el anfitrión Brasil en las semifinales de la Copa Confederaciones.

Uruguay goleó el domingo 8-0 a Tahití y culminó segundo en el Grupo B detrás de España, líder con récord perfecto que chocará con Italia en la otra semifinal.

Los cálculos de Tabárez no fallaron, y ahora le toca planificar el duelo contra un oponente que ganó sus tres primeros partidos y que llega con un Neymar en momento de gracia.

"Jugar contra Brasil es algo muy motivante por su poderío, por lo que es en el mundo del fútbol, porque es la selección que más veces ha ganado la Copa (del Mundo) FIFA, por como sienten el fútbol", señaló Tabárez. "Por todo eso es un privilegio estar entre los cuatro equipos que van a disputar las instancias finales".

Tabárez reservó a sus titulares ante Tahití, consciente que incluso con suplentes podría darse una paliza como la que consiguieron. El único titular que jugó fue Luis Suárez, que entró para los 20 últimos minutos y metió un par de goles. Abel Hernández marcó cuatro, y Nicolás Lodeiro y Diego Pérez uno cada uno.

El timonel señaló que quería tener a su plantel descansado para el duelo contra Brasil el miércoles en Belo Horizonte, tomando en cuenta que la Verdeamarela tenía un día adicional de descanso al cerrar su primera ronda el sábado con una victoria 4-2 sobre Italia en Salvador.

"Por circunstancias de juego lo pusimos (a Suárez), porque es el jugador que tiene menos rodaje por los problemas de sanción en Inglaterra, contra Venezuela (en eliminatorias) no jugó por estar suspendido. Le quisimos dar unos minutos", indicó el timonel.

Suárez llegó a 35 goles con Uruguay y superó a Diego Forlán (34) como el máximo artillero histórico de la Celeste.

"Es un partido especial por todo lo que es Uruguay-Brasil, ellos con la presión de ser local", avisó Suárez.

AP