4 de mayo de 2013 / 02:34 p.m.

 

Monterrey • Caminar por las calles de la colonia Topo Chico es como visitar un museo al aire libre, donde hay mucho que contar de las calles, edificaciones y, principalmente, de las personas.

Enclavado en las faldas del cerro del mismo nombre, al norte de Monterrey, este sector es uno de los puntos representativos de la ciudad.

Referente en la geografía de Monterrey, el Topo Chico es uno de esos poblados que evocan recuerdos de tiempos mejores y que además ocultan la magia y el encanto en sus viejas casonas elaboradas con sillares y pisos de mármol extraídas de las minas de la cercana montaña.

En la parte central de la colonia brotan algunos ojos de agua, de los cuales, tres son de aguas termales, situación que hizo del Topo Chico uno de los lugares de paseo más frecuentado por los regiomontanos.

De hecho, debido al auge de este paraje es que existía un tranvía que conectaba el Topo Chico con ciudad de Monterrey, el cual dejó de funcionar en 1927.

La fama de las aguas termales atrajo la visita de turistas nacionales e internacionales, al grado de construir un hotel a mediados del siglo XX. Se trata del hotel Mármol, construcción que se mantiene en pie y es sede de la conocida empresa embotelladora de agua mineral.

Precursores del movimiento grupero de México como Los Gorriones del Topo Chico, Los Rancheritos del Topo Chico, Juan Montoya y Pedro Yerena, amenizaban hacia los años 50 a los visitantes a las aguas termales.

Algunas pláticas de vecinas del lugar recuerdan cuando Los Gorriones del Topo Chico llegaron con su disco recién grabado y lo mostraron a sus conocidos, sin embargo ninguna casa de la colonia contaba con un tocadiscos para escuchar la grabación.

En el centro de la plaza se encuentra un kiosco, el cual ha sido sede eventos especiales, en infinidad de ocasiones.

En los años 50, se les daba servicio de televisión pública a los habitantes del Topo Chico, ya que en esos años las personas no contaban con los recursos para comprar un televisor.

El Topo Chico está presente en infinidad de leyendas urbanas que han pasado de generación en generación.

Es muy conocido entre la gente que el cerro del Topo Chico en realidad es un volcán de aire cuyas exhalaciones pueden ser escuchadas por los lugareños.

Además existe un relato acerca de que en las cuevas de esta montaña existen minas de oro y de plata, cuyo dueño se volvió loco, y pese a los esfuerzos de sus familiares para que les diera a conocer el sitio exacto donde se ubicaban las vetas, nunca las dio a conocer por su enfermedad.

Existe una leyenda por demás inverosímil, la cual sostiene que el mismo emperador azteca Moctezuma sabía de la existencia de los manantiales de aguas termales, ya que una de sus hijas, que padecía de una grave enfermedad, fue curada al beber el líquido que le fue llevado hasta Tenochtitlan por unos curanderos que conocían las propiedades de estas aguas.

Desde su fundación, el Topo Chico ha estado ligado a las leyendas y pasó de la abundancia al olvido y la inseguridad.

Realizan sesión solemne en plaza principal

Con motivo del 410 aniversario de la fundación de la colonia Topo Chico, el Cabildo de Monterrey celebró una sesión solemne en la plaza principal de esta colonia donde además se develó una placa realizada en mármol negro, material originario de ese lugar.

La alcaldesa Margarita Arellanes Cervantes fue recibida con aplausos por los vecinos quienes, en su mayoría, se identifican con el Partido del Trabajo, algunos gustosos porque fue hace 10 años la última vez que un edil visitó ese sitio.

Aunque en la época actual la colonia Topo Chico ha figurado como una zona de riesgo por actos violentos, las autoridades reconocieron a los habitantes como forjadores de una historia de éxito.

“Es una zona donde hemos estado trabajando por fortalecer el tejido social, hace 410 años que nació este sector, fue con una visión de trabajo y desarrollo no sólo para las familias que habitan este sector, sino para toda la sociedad”, dijo Arellanes Cervantes.

La edil señaló que actualmente realizan trabajos sociales en el lugar así como obras específicas de recuperación de espacios públicos.

Ahí también se recordó que esta colonia comenzó como un sitio turístico gracias a sus aguas termales que dieron paso a la fundación de una empresa embotelladora y que aún permanece en el lugar

 Sandra González/Monterrey

 — LORENZO ENCINAS