2 de octubre de 2015 / 06:32 p.m.

Hector del Toro tiene demasiada energía, misma que podemos apreciar todos los días en sus juegos. Pero todo en exceso es malo y por eso hay veces que se vuelve loco.

El animador de Destardes ha tenido muchos problemas con la producción y con el talento, por lo mismo. Toro ya no quiere desgastarse, solo quiere ser feliz y alegrar a la gente con sus juegos.

Se comprometió a renovarse, a convertirse en un ser de luz. Ahora, toma clases de yoga y lee muchos libros sobre metafísica y vida espiritual para poder tener paz interna y reflejarla hacia los demás.

Sin embargo, los chicos del programa dudaban de su palabra. Creyeron que se trataba tan solo de show montado, pero no, Toro les demostró que ya cambió y ahora es mejor persona.

Una gran enseñanza nos deja esta persona pues, uno debe renovarse o morir. Un ejemplo de cambio ante el mundo es empezar por ti mismo, y esto fue lo que él hizo.

Esperemos que así continúe por siempre y que sus retos extremos no lo vuelvan agresivo nuevamente.